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FRIDA KAHLO, EL ARTE DE PRESENTAR AL SER EN SUS RETAZOS / Jhonatan Salazar Achig

F.K. Nadine Muñoz

FRIDA KAHLO, EL ARTE DE PRESENTAR AL SER EN SUS RETAZOS / Jhonatan Salazar Achig

Como buen nietzscheano que soy, sé que las máscaras no son solamente una nueva personalidad que pides prestada un momento para luego deshacerse de ella y seguir siendo tú. Eso no es posible. Allí estaríamos aceptando que existen las esencias,  o sea una esencia de ti, de cada uno. Lo cierto es que nosotros somos todas y cada una de las máscaras que usamos en la cotidianidad. Somos todas y cada una de las máscaras que representamos en nuestras vidas. 

El punto es que usamos máscaras porque queremos Ser, aunque suene contradictorio, escondemos algo para mostrar algo. Usamos máscaras para presentar una parte nuestra, no para representarla.  La diferencia entre estos dos conceptos es abismal. Presentar es dar a conocer, mostrar, exponer algo. En cambio, representar es actuar en lugar de alguien o de algo, asumir el papel o la función de otra persona o entidad. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, en algunos contextos, especialmente en el lenguaje cotidiano, estas palabras pueden superponerse en su uso y tener matices sutiles dependiendo del contexto específico.

F.K. Nadine Muñoz

Pensaba en estos dos conceptos al mirar por primera vez la obra FK. En ella se nos presenta una “Frida Kahlo” más allá de su mera representación. Esta obra resulta potente debido al uso de recursos subjetivos propios de la persona (Nadine Muñoz Cervantes) como puntos claves para que la actuación sea una vivencia para quien la ejecuta y una experiencia para aquel que la presencia. Quiero que se me entienda claramente; no es que Nadine Muñoz se pone la máscara de Frida para representarnos a dicho personaje, sino que Nadine Muñoz se pone la máscara de Frida para presentarnos a un Ser en el mundo, un Ser construido con los dolores y alegrías, frustraciones y quiebres de ella (quien actúa) y del Ser que conocemos a través de esos retazos.

Sobre Frida Kahlo existe una cantidad enorme y banal de clichés, una más enorme cantidad de escritos que nos cuentan sobre ella. En el caso de la obra de teatro FK debe saberse que no es un homenaje, ni una representación de episodios de su vida, sino que estamos frente al monólogo dramático de un Ser que, a partir del empoderamiento, construye una realidad paralela y un personaje que nos trastoca.

F.K. Nadine Muñoz

La obra FK, en la cual Nadine Muñoz revive a Frida Kahlo, volvió a presentarse al público quiteño después de 8 años. Muchos de los que asistieron a la sala del Buenaventura ya la habían presenciado antes, pero tenían la ilusión de volverla a ver, por su contundente expresión que resquebraja a quienes estuvieron en la reposición.

En varios niveles esta obra deconstruye el imaginario que tengamos de la famosa pintora mexicana. Tanto se ha hablado de ella y de sus obras, así como de sus relaciones personales que más que una artista revolucionaria se ha convertido en una especie de mito, con una vida pintada de color tragedia. Pero en este monólogo, ya dije e insisto, lo que sucede es inesperado. Estamos ante los retazos de un Ser que se viste como Frida Kahlo, habla como ella, camina e incluso respira como ella, pero no es ella, ni su representación; es otro Ser que nos muestra a una mujer auténtica, que nos destruye el estereotipo de la mujer sufriente, enamorada y traicionada; y nos entrega una artista empoderada, rugiente y que logra dejar su huella en el mundo corto en el que aparece.

F.K. Nadine Muñoz

Para lograr este efecto y alejarse de la repetición de la representación de una historia -contada una y mil veces- Nadine pone en juego su propio ser, su manera de existir. Se calza una máscara que sabe que no puede dejar a un lado después del acto, sino que la llevará consigo, porque la constituye. Su acercamiento a Frida solo se expresa si recurre a sus propias experiencias y, a partir de estas, construye el personaje. Luego en una segunda instancia su propio monólogo interior debe coincidir con el pensamiento del personaje para que las sensaciones en escena sean reales, eso al punto de que uno puede decir que asediar sus posturas dolorosas le permitieron conectar con Kahlo incluso en su dolor físico.

En escena vemos como se deja de lado su identidad, cómo se empata con los retazos de otro ser, y cómo se nos presenta una a otra con un ardiente monólogo.  Así para el espectador la obra deja de percibirse como una apariencia, un mero espectáculo y se constituye en una realidad. Lo imposible se vuelve verdadero y lo simbólico del personaje se vuelve el universo mismo.

Ante nosotros tenemos a una “FK” (figura de Frida Kahlo) imborrable por su arte que fusiona elementos del surrealismo, el realismo y lo autobiográfico. Sus palabras están llenas de simbolismo que reflejan su vida, sus emociones, su dolor y su lucha. Vemos a una mujer marcada por el sufrimiento físico y emocional. Atravesada de enfermedades y lesiones, así como de una turbulenta relación, pero con una notable capacidad para superar la adversidad y encontrar la fuerza en su arte.

Exploramos con ella su identidad mexicana, la cultura indígena y las cuestiones políticas de su tiempo. La reconocemos por su estilo de vestir distintivo, primero con los coloridos vestidos tradicionales mexicanos, joyería extravagante y su característico peinado con trenzas adornadas con flores. Luego, con ternos de hombre para darle a su imagen un reconocible aspecto ante todo el mundo.

F.K. Nadine Muñoz

Es un Ser que se lo ve dispuesto a vivir en el eterno retorno nietzscheano, ese que nos dice que: ‘Esta vida, tal como la vives ahora y tal como la has vivido, la tendrás que vivir una vez más e incontables veces más; y no habrá nada nuevo en ella, sino que cada dolor y cada placer y cada pensamiento y suspiro y todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida tendrá que retornar a ti y todo en la misma serie y en la misma sucesión”[1]  El eterno retorno que como un reloj de la arena será girado siempre de nuevo, y que nos dice lo importante que es quererte a ti y a la vida para no pretender nada más que esta confirmación última.

FK nos muestra una mujer que vive este imperativo que se dice de muchas maneras. Constrúyete a cada instante. Invéntate. Dota de sentido y de valor a tus actos. Y todo ello con la marca del estilo inocente: riendo y sin eternizar. A sabiendas de que todo son máscaras, pero que detrás no hay ninguna esencia última que esté enmascarando. Cada persona está formada por el conjunto de las máscaras y las ficciones generadas a lo largo de su vida.

Vemos a un Ser que vive la perspectiva de la inocencia del devenir en toda su plenitud, pues se desgarra así mismo cuando se cree dios, cuando olvida, dios es otra de sus máscaras. Su beatitud proviene de ser todas las máscaras e ir rondando, vagando y <revoloteando por todas ellas.

 Ficha técnica 

Dirección : Jerónimo Garrido
Actuación: : Nadine Muñoz-Cervantes
Iluminación: Santiago Vergara Anda
Estructura Dramática:: Nadine Muñoz-Cervantes y Jerónimo Garrido

Lugar: Buenaventura










[1] La gaya ciencia, Friedrich Nietzsche

 

POD CAST / LA IMPORTANCIA DE LA CRÍTICA TEATRAL. Martín Varea / Xavier Delgado

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PRIMERA LLAMADA /EL DÍA DEL TEATRO Y DEL PENSAMIENTO

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