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El pasado miércoles 26 de Agosto, el Grupo Tentempié ofreció la última función de Petición de Mano, de Anton Chéjov. A pesar de que la versión original data de 1889, los conceptos en torno a los que se desarrolla la obra resultan siempre actuales, especialmente la visión de la pareja como un núcleo propicio para al desarrollo del conflicto, especialmente cuando la potencia del ego es más poderosa que la capacidad de ceder.

En principio, podríamos definir a Petición de Mano como una comedia sencilla y directa, porque los personajes y su triangulación no requieren de un profundo análisis, ni de una actitud necesariamente crítica por parte del espectador. Lo cual refleja una clara toma de conciencia por parte de Marcelo Luje, Director de Tentempié, de que el teatro ante todo supone una enorme variedad y sus funciones éticas y estéticas no siempre son las mismas.

La selección de esta obra de Chéjov tiene que ver con la importancia de satisfacer a un público que quiere reír y pasar un momento agradable en familia, tomando en cuenta que la estructura y el contenido de la obra se desplazan en un terreno horizontal que niños, jóvenes y adultos pueden comprender. Esto se fortalece gracias a la manera de interpretar a los personajes de Iván Vassiliyitch (José Zúñiga), Stepan Stepanovich (Marcelo Luje) y Natalia Stepanovna (Carla Garzón), a partir de actuaciones en las que lo gestual y lo caricaturesco son primordiales para que lo cómico funcione.

Retomar un clásico del teatro para continuarlo legitimando y seleccionar formatos y contenidos variados para abastecer los intereses del público cada vez más diverso, han sido, sin duda, el gran acierto de Tentempié en esta ocasión.

Petición de mano: una obra para reír en familia