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Dos personajes que tienen presencia ‘suenan’ en la cotidianidad del círculo, ¿es un círculo? o, será tal vez …ese ocho acostado e infinito por el que la gente de la escena cultural, artística, intelectual y política se desliza; ese andarivel inacabable donde uno a uno han ido entrando y saliendo, brincando y renegando de la cultura oficial.

En todo caso Malva/León, actor, director pedagogo teatral- y la activista María Belén Moncayo, l‘malcriada total’, en Cuenca dirían ‘contreras total’, llegan al café de La Creperola a compartir una tasita de té he visto, te conozcoreconozco, te señalo, te critico…

La farsa, reconocida como ese estado dramático que no arriba a comedia sino que es condumio, relleno condimentado, que en tiempos pasados se la ponía para bajar la formalidad de los misterios medievales, es el ingrediente con el que este parcito de amiguis sazonan su charla, y en buena medida, quieren sacarse el clavo, hablando a calzón quitado.

Teatralmente está muy bien concebida, hay un juego entre la virtualidad y la realidad, tal como ocurre en estos tiempos de redes. Ella ‘la gordita horrorosa’ como la tilda su malvamiga en un momento de cólera, propone hacer esta obra donde los protagonistas son toda una lista de personajes que han hecho anécdota cultural y social.

El trabajo se sustenta en un tête à tête de ingenio cuyas figura principales son personajes locales conocidos y respetables, de lo contrario no habrían sido tomados en cuenta. No obstante me pregunto ¿no resulta más fácil soltar nombres al aire, que jugar con la sugerencia, urdir en puntada más fina en lugar de tachar con punto de cruz?.

En Sociali té hay un juego evidente entre la política y sus secuaces, y quienes los sufren; todo esto requiere de agilidad mental –aunque el texto esté ya escrito-, y demanda un ritmo de parte de los actores, que es el que se irá puliendo en escena, porque sabido es que los estrenos son la oportunidad para empezar a calibrar el tempo de la obra.

Además de chismear, esta pareja cuya media naranja es Malvaleón; ergo, quiere coloca sobre el tablado el tema de la identidad de género, los géneros, subgéneros, y no se cuántas clasificaciones más; se torna en conversación crítica y cuestionadora para una elite avant garde que cree haber asimilado el complicado asunto.

Esta farsa moderna, claro está porque sucede en un salón de crêpes, donde se retoma aquella propuesta francesa del los años sesenta del café-théâtre, es coherente no solo con eso que dice el Mann “una crítica que no es al mismo tiempo una confesión, no sirve”, sino que es la confesión de Malva y Malcriada que de la purita pena de sentirse expulsados de algún paraíso, hace que se vuelvan críticos de sí mismos y del teje y maneje de la intelligenza quiteña.

Todo esta farsa pudo llegar a escena gracias al trabajo de quienes conforman Estudio de Actores:

Producción dramaturgia y actuación: María Belén Moncayo y León Sierra

Escenografía y mappin: Daniela Sánchez B. y Dandiel Guômundsson

Diseño gráfico: D. Sánchez, M. B. Moncayo, L. Sierra

Fotografía: Jhonny Hidalgo y Vanessa Trujillo

Videos, dirección y guión: V. Trujillo

Claquetas y efectos especiales: D. Sánchez

Dirección general: Dandiel Guômundsson

MALVA MALABAR VA A DAR MUCHO DE QUÉ HABLAR