Lanzamiento virtual de mis obras teatrales (en plena crisis de los 40 Â…a punto de estallar)
Si tal publicación viene de la mano de una recompensa pecuniaria y un poco de fama, pues ¿qué mejor dicha? Sólo que, muchos son los convidados y pocos los elegidos.
En febrero del año 2006, “cuando salí de La Habana”, como diría la canción, justo había tenido la satisfacción de ver publicado mi primer y hasta ahora único libro oficialmente hablando: Ópera prima, una selección realizada por la editorial Extramuros. Para mí, a la sazón, era apenas la caída del primer telón de una obra que tendría muchos otros actos. No sabía entonces que muy pronto iba a salir de mi país natal para no regresar. Tampoco sabía que casi un lustro habría de pasar sin que tuviera la menor oportunidad de volver a publicar, y lo más lamentable, sin que tuviera la menor dosis de inspiración para seguir escribiendo.
Hace apenas pocos años, cuando se me mencionaba públicamente en Cuba, solía ser llamado “el joven dramaturgo…”. En pocas semanas voy a cumplir mis primeros 39 y creo que coincidirán conmigo al pensar que ya tal epíteto sobra. Los 40 se aproximan a paso redoblado y en mi exilio voluntario no hago más que preguntarme si habrá valido la pena hacer tal sacrificio en el altar de la aventura de la curiosidad de saber qué había allende el Mar de las Antillas.
Se me ha ocurrido entonces que el viejo y eternamente recurrido patrón autor – obra – edición – publicación – venta - reconocimiento… y sabe Dios cuantas cosas más, no tiene, necesariamente, que ser la fórmula a aplicar. Mis obras están aquí. El público del otro lado: usted que ahora me está leyendo. De por medio sólo quedan el egoísmo, los esquemas culturales, el monopolio editorial y el miedo al plagio, entre otros.
¿Qué hacer con todos estos intermediarios? ¿Para qué quiero mis obras si no las puedo compartir? ¿Necesariamente tengo que venderlas? ¿Acaso cuando las estaba escribiendo era en dinero y gloria en lo que estaba pensando? ¿Qué me obliga a seguir el mismo patrón del resto de los autores? No voy a responder tales preguntas porque estoy seguro de que se habrán dado cuenta que son preguntas retóricas… ¿o no?
¿El plagio? ¡Ah, el cuco de los autores! Por dichoso debería darse el creador que es plagiado. ¡Qué gusto saber que a alguien le ha gustado tanto una obra mía que, corriendo todo tipo de riesgos, la ha querido hacer pasar por suya! Más que plantarle juicio le doy un beso en la frente y se la regalo.
Derribadas todas las barreras sólo quedan por establecer lugar, fecha y hora:
¿El espacio? Uno al que todos pueden acceder: Internet.
¿La fecha? El segundo domingo de mayo (año 2010). Por más que suene melodramático tengo que apuntar el por qué: En homenaje a mi madre, constante y tangible fuente de inspiración cuando vivía a su lado.
¿La hora?: Trataré de estar en línea todo el tiempo que pueda, así quien quiera podrá contactarme y hablar o debatir el asunto, si lo desea, de lo contrario bastará con que me haga llegar su email. Ahí le enviaré las obras.
Desde mi página de Facebook les invito al lanzamiento virtual de mis obras teatrales escritas entre 1999 y 2006. Estos son los pasos para quienes les pueda interesar:
Añadirme como amigo en facebook, en caso de que no lo sea.
Buscar el evento y confirmar su asistencia virtual.
He aquí el vínculo: www.facebook.com/home.php?#!/event.php?eid=105008159543108
Indicarme una dirección electrónica a la cual desea que se las haga llegar.
Si no desea o no puede hacer lo anterior, con contactarme vía email es suficiente.
Así de sencillo. Es gratis, lo aclaro por si acaso. Los espero. Difundan, por favor, esta información.
Ojalá después de esta iniciativa muchos otros autores se animen a compartir sus obras libremente y el monopolio de las editoriales se vea resquebrajado al menos un tantito, pero sobre todo, que fluya la inspiración y la libre circulación del arte.
Con todo mi afecto, Jorge Alberto G. Fernández
Web: www.jorge-alberto-g-fermandez.com
Facebook: www.facebook.com/JorgAlbert
Email: jorgealbertogf@yahoo.com
Skype: JorgAlbert