Quito, se quiera o no, es un gran escenario, cada semana cuenta con cartelera llena, en estos últimos tres meses se dieron varios eventos importantes: Quito Chiquito, Festival del Sur, el festival de títeres Con bombos y platillos; Festival de teatro joven alternativo latinoamericano; estrenos y una que otra propuesta novedosa. Aunque no con la misma intensidad, en las distintas provincias también hay actividad . En Manta se desarrolló el Festival de Danza, en Riobamba el Primer festival de análisis y evaluación del teatro nacional.
En la danza se vivió Diálogos con la Danza. En julio tuvo lugar Criaturas en minimal una muestra de danza de pequeño formato; Programa incluyente de danza contemporánea para todos los cuerpos, de la escuela Futuro Sí (eventos que ocuparán nuestro siguiente número).
Es decir, hay de todo para todos, o quizá hay mucho para pocos, porque son pocos los que llegan al teatro y a la danza contemporánea. Vivimos en un mundo y en momento en que al gran público le atrae principalmente lo espectacular, no cabe duda. Mucha gente suele decir "a mí me gusta ir al cine o al teatro para distraerme, no quiero ir a sufrir o a pensar, voy para relajarme", cosa que da como resultado una asistencia muy pobre a espectáculos alternativos, casi podría decirse que es un mismo grupo el que ronda el teatro y la danza de propuestas experimentales.
Alternativo es la palabra para denominar a las creaciones que no se someten al canon, mas desafortunadamente la oferta no resulta una "alternativa" para el amplio público. Pareciera que en el inconsciente colectivo está grabado como digno de verse aquello que es grande, popular, y si viene de afuera, mejor.
Sin embargo el convencimiento de quienes creemos, también, en las expresiones al margen, las experimentales; sabemos que hay que persistir y esta creencia es seguramente el motor que mantiene caminando este engranaje de propuestas, no siempre logradas, más bien escasas en cuanto a formas nuevas, muchas veces ajenas a la realidad cercana, otras demasiando miméticas. La gran pregunta es ¿Será esta la razón para no contar con público? ¿Será que al público se le está invitando a una fiesta que no le llena?
Hace más de un siglo Stanislavski decía: "Si tuviésemos que imaginar un estado ideal del mundo en el que el arte, gracias a las elevadas demandas que de él hace la humanidad, aportase una respuesta a todas las interrogaciones que el espíritu, la mente y el corazón del hombre planteasen, entonces el arte sería, pienso, el libro de la vida. Pero me temo que ese período de evolución del hombre está todavía muy lejano. Sin embargo puede afirmarse que la diferencia entre el presente y el pasado es que nuestro "hoy" busca en el arte una llave maestra de la vida, mientras que nuestro "ayer" sólo pensaba en el arte como entretenimiento".
Me atrevería a decir que al público hay que proponerle, casi imposible pensar que un auditorio como el actual donde la TV, la prensa y los políticos de turno le dan que quiere oír, le tiene contento y lleno de vacío; pretendamos algún tipo de exigencia artística. En ese sentido el mundo mediático le ha dado más de una vuelta al arte escénico, toda su estrategia para atrapar y lavar cerebros es ciertamente avasallante. Y es en este campo donde radica gran parte de la dificultad de los creadores que no cuentan con un equipo de producción por ejemplo, dada, por su puesto, la precariedad económica, un limitante cierto, una camisa de fuerza que los mantiene promocionando en un reducido segmento e imposibilitados de salir de este círculo de pobreza. Sin embargo y a pesar de esto, la responsabilidad de las artes, su tarea siempre inminente es provocar, conmocionar o al menos pretender. ¿Qué esperar entonces del teatro y la danza?, no se puede, por principio, pedir que se un reflejo simplón de "este valle de lágrimas", sí anhelar que sea el reflejo de esa tensión heroica y oculta que es vivir. "El cuerpo ya no es el obstáculo que separa al pensamiento de sí mismo" afirmó Deleuze. El cuerpo es esa pulsión vital que fuerza a pensar, es la posibilidad de metamorfosearse y su prisa debería ser la energía para cuestionar todo ese régimen de signos y valores. Este es el cuerpo que anhelamos en escena, cargado de esta pulsión que es también respuesta al intelecto y es por tanto un cuerpo que responde a un cualidad ética y fundamentalmente estética
GENOVEVA MORA TORAL