Revista | El Apuntador Nro 59

Primera Llamada|GENOVEVA MORA TORAL

DECADA CUMPLIDA

‘Ojalá pudiéramos escribir mojando la pluma en las tinieblas del presente’

Parafraseo al filósofo Agambem en el afán de atrevernos, como apuntadores, a hurgar en la oscuridad de nuestro propio tiempo, en nuestra escritura sobre los sucesos que han sido o nos han parecido.

Revisando las primeras ediciones de El Apuntador, a diez años de distancia, he vivido esa sensación que me sobreviene cuando regreso a un libro y me encuentro con los apuntes al margen, a veces me sorprenden, otras me producen rubor y una gran tentación de borrarlos. Algo de eso sucede cuando se mira hacia atrás, a lo dicho; cuando recuerdo esa sensación de miedo ante la audacia de fundar “el primer periódico de las artes escénicas ecuatorianas”, así subtitulamos a las 26 primeras ediciones en formato de boletín,que en el memorable número 27 se transformó en El Apuntador, Revista de artes escénicas.
El gran objetivo fue y es recoger lo acontecido y realizar la lectura crítica, ubicarnos con decisión en este complejo territorio que nos ha deparado anécdotas, buenos y malos momentos, pero principalmente una gran experiencia. Nos hemos comprometido profundamente, vestimos el traje del oficio, lo asumimos con mucha ética.

Como señalaba Isidro Luna en la primera edición, “El Apuntador, desde su concha imaginaria quiere instalarse, no para corregir sino para hacer un ejercicio crítico y sistemático de lo que sucede en la escena ecuatoriana, con la finalidad de empezar primero un reconocimiento de lo que somos y permitir que ese colectivo del cual formamos parte, nos reconozca como su memoria puesta en el escenario; desde ahí iniciamos este libro en constante construcción, cuyos capítulos van sumándose a modo de profundización, de reanudación; en cada edición procuramos mirar atrás para estar presentes, y en ésta especialmente, intentaremos aguzar la mirada en la sombra, ambicionando atrapar aquello que se nos ha escapado y que con seguridad es parte preponderante de esta escritura y de nuestra memoria.

A lo largo de la década ha colaborado más de un centenar de escritor@s, varios nos acompañaron por años, otros han sido pasajeros. Hemos conformado un grupo de crítica cuyas voces resuenan en el ámbito de los hacedores.

 

 

 

 

 

 

El Apuntador a través de su actividad y preocupación por las propuestas ha tenido presencia e injerencia en el campo del teatro y la danza, así también desde producciones como Diálogos con la Danza, que sin duda movió el ambiente e impulsó a que sucedieran actividades similares. El nexo fructífero con la Escuela de Artes Escénicas de la Universidad de Cuenca nos ha permitido agrandar nuestro campo de aprendizaje; los festivales nacionales e internacionales en los que hemos participado configuran ese espacio para el debate, para la confrontación de ideas, y la posibilidad de interrelación.

El Apuntador es una revista–documento, un archivo de gran parte de las producciones ecuatorianas, aceptando que siempre estamos en deuda porque la dinámica económica, constantemente precaria, no nos permite desplazarnos; además de lo complejo que resulta contar con la colaboración de gente que escriba de manera constante. Por eso resulta imprescindible la presencia de Bertha Díaz en Guayaquil, Isidro Luna y Ernesto Ortiz en Cuenca. En Quito, donde la oferta es amplia contamos con la colaboración constante de Santiago Rivadeneira, co-editor de la revista. Sin el apoyo de cada uno de quienes escriben, esto no sería posible, así lo reconocemos y agradecemos siempre, porque El Apuntador es un espacio para el pensamiento, abierto a ideas nuevas, atento a los aportes que la escritura ‘joven’ nos entrega.

No es nada que no se haya señalado antes, sin embargo debo decirlo, sin el aporte recibido de la empresa privada no hubiéramos llegado hasta donde estamos. Nuestro agradecimiento a Grupo Promerica que desde el inicio de este proyecto ha brindado su contingente económico.

Es necesario recordar que El Apuntador va más allá de la Revista  nuestro proyecto estrella  por tanto el más visible. No obstante y de manera pausada seguimos construyendo un Archivo de las Artes Escénicas, de igual modo nos empeñamos en que el Portal Escénico continúe albergando los nombres de quienes en este país conforman el mundo del escenario. El sello editorial El Apuntador ha producido cada año un libro de arte de impecable calidad; toda esta actividad nos complementa y abre las fronteras a disciplinas distintas. El proyecto La Escuela de Espectador se ha sostenido a través de los años, con diversas modalidades, hoy lo hacemos en coproducción con Flacso–Radio, un programa que se abrió para hablar del arte de hacer danza y teatro, iniciativa que también ha contagiado para que aparezcan productos similares, de eso se trata, de multiplicar opiniones y miradas.

Compartimos con ustedes esta edición especial donde la tónica es el ensayo sostenido, una lectura del año transcurrido en escena que lleva en sí ese repaso por lo apuntado en diez años de existencia.

GENOVEVA MORA TORAL

Galería de imágenes

Portada de la revista