Revista | El Apuntador Nro 61

EL BUTOH EN ARGENTINA | Dra. Patricia Aschieri

ENSAYO PARA DEFINIR LO INCLASIFICABLE: LOS CUERPOS DE LA DANZA BUTOH

Patricia Aschieri*

Cuerpos inclasificables

La danza butoh está ligada a una idea muy particular de cuerpo. Al pensar en sus manifestaciones acuden, inevitablemente, imágenes oníricas y movimientos que pueden resultar raros, degradados, exóticos y/o irreconocibles. Cuerpos que, despojados, se enmascaran con diversas texturas (pedazos de telas, pintura, peinados deformes o extravagantes) y cuyas agonías, deseos, flaquezas y fortalezas nos transportan, en un múltiple juego de identificaciones y des-identificaciones a horizontes tal vez rechazados o desconocidos, tal vez cercanos y conmovedoramente íntimos.

Sus expresiones escénicas ofrecen una enorme pluralidad de propuestas. Baste como referencia la diversidad que puede rastrearse a partir de una rápida búsqueda en youtube. Una joven que concurría por primera vez a una clase manifestó: “- Bueno, de la danza butoh se muy poco, sólo lo que ví en Internet, que es todo muy variado ¿no? y francamente, algunas cosas que ví allí, espero que no sean butoh, y otras, espero que si”. Y como si esta pluralidad fuera poca, su categorización se vuelve esquiva. En un intento por describirla se la identifica como un “teatro bailado” (Ritchie, 1987), “una danza muy teatral”, “un paso intermedio entre la danza y el teatro” o “un teatro de movimiento” (Bentivoglio, 1985). Sondra Horton Fraleigh (1999) afirma que butoh es, al mismo tiempo, “natural y teatral”. Sería en su opinión, más un “movimiento estético que una forma de danza o de teatro”. Siguiendo la propia formulación de Tatsumi Hijikata, uno de sus padres fundadores, butoh sería (como relata la bailarina Natsu Nakajima) “una forma de teatro total” (cit. en Tara Ishizuka Hassel, 2005)…