Revista | El Apuntador Nro 63

CNDE, La sustancia de las cosas. Foto. Silvia Echevarria

NO TODOS PODEMOS SER PROTAGONISTAS|Genoveva Mora Toral

NO TODOS PODEMOS SER PROTAGONISTAS

Genoveva Mora Toral

Si bien el calendario marca fechas, a las que con obediencias nos sometemos, llenamos agendas, programamos y proyectamos; el tiempo resulta siempre inasible, impredecible y poco posible de ‘manejarlo’ como solemos pretender.

De un instante al otro puede, y efectivamente sucedió, cambiar el rumbo del tiempo. El 16 de abril era el fin de semana para cerrar nuestra edición, sin embargo, como todos sabemos, aconteció una tragedia de proporciones impensadas. El ánimo también había decaído, la imágenes de destrucción, dolor y muerte colocaron ante nosotros un escenario trágico cuya puesta en la realidad supera cualquier ficción, principalmente para quienes son personajes primordiales y sufridos de este cataclismo natural.

¿Podemos entonces seguir hablando de danza, de teatro, de estos mundos paralelos inventados con distintos objetivos, si por ahora nuestra energía debería estar direccionada a propósitos más pragmáticos?. No obstante y pesar del dolor y la tristeza el tiempo sigue su curso y la imaginación siempre encontrará la salida para simbolizar el dolor en todos sus matices.

Incomparable es, una de las peores tragedias de la humanidad, producida por hombres es verdad: la explosión atómica que destruyó Hiroshima y Nagasaki, a su gente y toda la secuela que aquello significó: Horror, del que nació, entre tantas y tantas formas de sobrellevarlo y al tiempo de no olvidarlo, lo que hoy conocemos como Danza Butoh, una manifestación, entre muchas, que revelaba a través del cuerpo todo un cúmulo de sentimientos y sensaciones reprimidas. El arte ha sido, en última instancia, el camino para resarcirse de la tragedia, una posibilidad de responder a todo aquello que no alcanzamos a entender.

De hecho, a la hora que concluye esta edición, ha transcurrido un mes de la tragedia y hemos constatado que los artistas desplegaron sus materiales creativos para recuperar la calma y la sonrisa en medio de tanto dolor. Innumerables son las muestras de solidaridad desde la escena, porque también quienes lo hacen desde lugares ajenos a las provincias sufridas, están compartiendo de distintas formas el rédito de su trabajo.

Ciertamente la generosidad extendida a lo largo del país se asemeja a un gran concierto cuyas notas suena y resuenan en el corazón del pueblo. Una vez más es posible constatar que solamente el amor nos une y nos coloca a todos en un mismo espacio de paz.

2016-05-16

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