Revista | El Apuntador Nro 65

De paso, Luis Cifuentes. Foto Silvia Echevarria

INEDITO | L.C.H.

ANTE LA PRESENCIA DE LO INEDITO 

 Lorena Cevallos Herdoíza

Cuando Marcela Correa se embarcó en el proyecto de danza contemporánea que ganaría los Fondos Concursables de 2016 tenía muy claros sus objetivos. En primer lugar, Inédito constituía un enorme reto, por tratarse de las primeras indagaciones creativas de un grupo de artistas jóvenes. De aquí que Correa, en su calidad de Directora, haya definido como su principal labor “encontrar la forma adecuada y rica de hacer el seguimiento a los chicos, cuestionándo(se) la manera de retroalimentar sus ideas…y pensar en opciones que  ofrecerles para que avancen en sus procesos y se definan en sus lenguajes”.

Si bien la premisa original fue darle una temática a la convocatoria, el concepto mismo de esta y su intención de generar propuestas innovadoras a modo de ópera prima, hizo que la imaginación de cada artista sea lo principal en vez de limitarla a un argumento concreto. De este modo, Karla Pumisacho, Luis Cifuentes, Alexandra Trujillo, Sofía Puente, Flora DeNeufville y Santiago Estrella encontraron la libertad que necesitaban para dar forma a piezas donde lo poético, tanto de la puesta en escena como del manejo del cuerpo, fue un contundente motivo conductor.

El dinamismo de lo caleidoscópico

Somos. Foto Silvia Echevarria

Somos. Foto Silvia Echevarria

Somos es una pieza creada por Karla Pumisacho en la que el movimiento perfectamente sincronizado genera una estética caleidoscópica. Los bailarines, como encadenados entre sí, dependen del movimiento del otro para poder transmitir el suyo; chocan entre sí y es ese contacto el que funciona como impulso para continuar creando.

El vestuario no termina de encajar, y si bien Inédito se trata de un espacio de creación inicial, la puesta en escena sería mucho más poderosa si detalles como este no se habrían dejado de lado. Sin embargo, el cuerpo se impone y hace justicia. Los desplazamientos circulares y serpenteantes permiten que el verdadero enfoque se encuentre en el cuerpo, la herramienta primordial de este grupo de artistas que con su flujo interno logran traspasar la escena.

Un desplazamiento hacia lo sublime

De Paso, Luis Cifuentes. Foto Silvia Echevarria

De Paso, Luis Cifuentes. Foto Silvia Echevarria

 

 

 

 

 

 

 

Por su parte, Luis Cifuentes ha encontrado, a través de su obra De Paso, la receta para que al espectador se le erice la piel. Con una escenografía minimalista en la que globos blancos parecen por momentos un conjunto de libélulas, o estrellas caídas, el artista plantea un desplazamiento poco convencional que consiste en fragmentar cada micro movimiento. Cifuentes trabaja con una especie de vibración corporal facetada, una fuerza maleable y el encuentro de opuestos, como la velocidad y lo estático, que nos recuerdan a aquella famosa obra futurista en la que Boccioni intenta reflejar el movimiento a través de la quietud de una escultura.

De Paso nos ubica en el ámbito estético de lo sublime, lo leve, lo onírico, porque no solo es el cuerpo el que se expande en medio del espacio, sino que éste último se materializa y se apropia del artista que, en el vértigo de saltos y arrastres, construye una obra absolutamente poética, delicada y transparente.

El profundo diálogo entre cuerpo y sonido

Palabras de arena,Alexandra Trujillo. Foto Silvia Echevarria

Palabras de arena,Alexandra Trujillo. Foto Silvia Echevarria

Alexandra Trujillo y Sofía Puente presentaron su trabajo Palabras de arena. En su obra, el diálogo entre el movimiento y los instrumentos fue el verdadero protagonista. Se trata de una pieza en la que una de las artistas hace alusión a ciertas acciones cotidianas -como limpiar y arreglar objetos- a través de movimientos que pasan de lo frenético a la calma y la sutileza. No falta sensualidad en la interpretación, ni variedad en el sonido, que se explora a través del chelo, el piano y la percusión.

 

Palabras de arena, Sofía Puente. Foto Silvia Echevarria

Palabras de arena, Sofía Puente. Foto Silvia Echevarria

Los desplazamientos avanzan desde un espacio limitado del escenario hasta cubrirlo todo con delicados movimientos que trazan un recorrido imaginario sugerido por el vestuario de la artista, que vuela, fluye por los aires y da la impresión de flotar a medida que se abarcan nuevos recorridos.

Un nacimiento en medio del bosque

 Piel de cortezaFlora DeNeufville y Santiago Estrella. Foto Silvia Echevarria

Piel de cortezaFlora DeNeufville y Santiago Estrella. Foto Silvia Echevarria

 

 

 

 

 

 

 

Un enorme colchón de hojas, tierra y ramas es el escenario que Flora DeNeufville y Santiago Estrella eligieron para interpretar su obra Piel de corteza. El inicio potente, conformado por movimientos eléctricos y manos que surgen desde lo profundo de la maleza es seguido por una coreografía en la que los bailarines parecen encontrarse dentro de enormes capullos. Dentro de ellos, luchan por liberarse, por desprenderse de su piel para alcanzar un renacimiento tan poético como dulce.

La pieza combina el juego del cuerpo consigo mismo y el diálogo con el cuerpo del otro, que desemboca en posibilidades siempre nuevas de movimiento. A medida que DeNeufville y Estrella se acercan, más se retuercen, más se esfuerzan por alcanzar esa instancia que parece no llegar nunca. Se siente su desesperación, su deseo de volar, de ser otro, de ser.

Propuestas como Inédito son “semilleros para artistas”, de acuerdo con Marcela Correa. El proyecto “permite cubrir los elementos de gestión y producción, dando el tiempo exclusivo de la creación a los artistas postulantes”, hecho que permite que se centren en lo que van a presentar al público y, a la vez, investigar cuáles son sus fortalezas para explotarlas al máximo y ganar experiencia sobre la escena para seguir su camino creativo.

 FICHA TÉCNICA

Dirección general: Marcela Correa
Gestión: Marcela Correa y Gabriela Piñeiros
Artistas invitados para seguimiento del proceso de los artistas: Terry Araujo, Pablo Molina, Gabriela Ponce y Carolina Vásconez.


Quito, Teatro Variedades Ernesto Albán, diciembre de 2016

 

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