Revista | El Apuntador Nro 65

La Torera, Carmen Elena Jijón. Foto Silvia Echevarria

PRIMERA LLAMADA

PRIMERA LLAMADA 

144 giros de luna alrededor de la tierra han ocurrido desde nuestra primera edición en noviembre de 2004; el camino transitado representa todo un aprendizaje en el mundo editorial. Sé a ciencia cierta que el oficio de escribir es una labor solitaria, asimismo sé, que a pesar de todos lxs colegas que han aunado en esta labor, existe un universo de expectativa limitado: gremio de artistas escénicos, principalmente. De hecho, pareciera ser más grande el abstracto a quien ha ido dirigido el esfuerzo de todos estos años: la memoria de este país -incompleta, como lo he señalado siempre-, que los lectores concretos.

La pregunta es cómo renovar algo que constantemente ha estado en tela de duda, y me refiero a esa interrelación entre artistas y crítica. No es ningún descubrimiento decir que el artista sigue su rumbo, a pesar de la presencia o ausencia de la crítica. Tampoco son secretas las voces que, de tanto en tanto, se levantan para decir que ‘en este país no pasa nada’ y como buenos colonizados desesperan por llamar a voces de otros lados para que den cuenta de lo suyo. No obstante, a la hora de agregar en sus carpetas ‘algo’, que de constancia de su trabajo, claman por lecturas, anuncios y mejor si se ha dicho ‘algo’ sobre tal o cual trabajo. Es decir, que la mayoría reclama por una crítica funcionalista -como decía Santiago Rivadeneira-.

Hemos intentando no satisfacer esa necesidad, no por contrapunto, sino porque el objetivo último y primero de El Apuntador ha sido pensar (nos) desde la propuesta escénica, puesto que un trabajo artístico es el resultado del pensamiento, es la puesta en vivo de un concepto, el modo de plasmar una estética, entre otras. En este sentido la crítica intenta volver tangible lo efímero. La crítica es testigo y parte de ese mundo paralelo que tantas y tantas revelaciones nos ha brindado.

Existen también, sería nefasto que no sucediera, artistas que han sostenido un lazo importante con nuestra labor, con ellxs nos hemos alimentado de manera recíproca. Hemos visto crecer y transformarse a un importante número de actores, bailarines, directores, coreógrafos y más; y en ese espejo miramos para constatar que nuestro trabajo siempre tuvo sentido.

Tengo asimismo la certeza de que El Apuntador se ha ganado su espacio referencial, aquí y fuera de nuestros límites. Hemos entregado de manera gratuita nuestro trabajo, así como hemos reconocido económicamente la colaboración de quienes han escrito en esta Revista.

Doce, como reza en la simbología, es un número abundante, cargado de símbolos, y entre ellos una de los más significativos y que tiene que ver con el transcurrir del tiempo, con las horas contadas por reloj y la anotación de un calendario que no cesa.

Nuestro reloj ha marcado una pausa, Revista El Apuntador va a tomar un respiro, lo cual para nada quiere decir despedida.

El trabajo continúa, solamente que los ciclos se cumplen y piden renovación. Los números son imperativos, No podemos continuar con la gratuidad, ustedes lo saben más que nosotros. El precio de El Apuntador será simbólico, confiamos en su sensibilidad.

Iniciamos un 2017 con nuevos planes y deseamos para nuestros artistas, lectores y colaboradores que su universo creativo se multiplique y sus objetivos se vuelvan realidad.

Hasta pronto

Genoveva Mora Toral

 

 

 

 

 

 

 

Genoveva Mora Toral

2016-12-18

 

 

 

Galería de imágenes

Portada de la revista