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Herida abierta / Carla Saul Garcia Marcelino. Festival Internacional de Artes Vivas Loja.

Sangurimas. Foto cortesía

Herida abierta / Carla Saul Garcia Marcelino. Festival Internacional de Artes Vivas Loja.

La obra Sangurimas se presenta como un motín que provoca, de forma irónica y poética, la base del paradigma de la incautación de la violencia, destacando el sufrido destino de las mujeres de la familia protagonista, por medio de su mirada y su voz como forma de resistencia.

El desafío de unificar una propuesta de unidad de estilo de tres directores, se plasma en la narración de tres madres/abuelas/nietas. Las tres partes representadas de la historia mostraban relecturas que empezaron tres veces con el mismo texto “las mujeres lloran más cuando paren hombres”. Los personajes salieran de la raíz de matapalo, como que ganando un permiso del tiempo para contar una historia que nunca se debería repetir, con un empoderamiento del propio espacio escénico como recurso para la dignificación social.

La composición artística presenta elementos minimalistas que hacen referencia al presente contexto de la obra, pero con recursos audiovisuales y pantallas con ruedas, lo que resultó un escenario semifijo de grande movimiento y creatividad.

La iluminación es un elemento fundamental para asignar emoción a cada escena, por ejemplo, el color rojo utilizado para fondo de un diálogo entre soldados y el color celeste para asignar la pureza de las carpas donde quedaron un rato las tres nietas. La posición de las luces es un recurso para diferenciar los tres estilos de dirección, así mismo en concordancia con el estilo de interpretación de las tres narradoras. La primera parte utiliza mucho la luz frontal, una percepción más cómica. La segunda, más luz de fondo, como recuerdos, que los evocaba la segunda narradora. Y la tercera, a luz de contra provoca contrastes intensos, de común acuerdo con la última narradora cuya interpretación se veía más aguda.

El ambiente sonoro en vivo con un grupo de cámara. Los propios actores también creaban sonidos con palos. Había hablas y cantos en coral.  El uso de hip-hop para narrar parte de la historia, es  una composición de contradicción coherente que propuso una variación de ritmo. El movimiento actoral se daba en bloques y cuando se rompía el bloque se alejaban como se soplados por el viento, pero con movimientos poco orgánicos. El movimiento actoral mantenía una cierta sincronía con el movimiento de las pantallas escenográficas y los mismos actores las mueven mientras cambian la escena.

Los intervalos entre una escena y otra son rápidos y los diálogos cortos, aunque no se escuchaba bien los actores con máscaras del diablo. El género de la comedia era un punto liviano en entre los puntos de tensión, principalmente en la primera parte, que correspondía al primero director, como por ejemplo un movimiento de hacer el cuerpo de un actor una marioneta sacaba la risa del público. Además de la máscara del diablo, un ejército se hizo presente en una coreografía con palos de madera y máscaras que recordaban a Hitler.

 Las carpas de tela suave muestran cierta dulzura y pureza de las mujeres violentadas. La violencia era tradición entre los hombres y escenas de luz y sombra de las chivatas fueron una forma de mostrarlo. El vestuario se mantuve el mismo para todos, como soldados de una guerra, vez u otra se sobreponía unas ropas más distintas para representar un personaje específico, como las nietas.

La tercera parte es la más dramática de todas, pues abre la herida de la muerte. Comienza con la misma frase de la primera y la segunda. Pero, el escenario se modificó poco, regalando un momento monótono delante la expectativa del cambio. Las carpas se mantuvieron todavía, con las tres nietas también.

Momentos irónicos, cómicos, textos largos, pausas cortas. Una obra que unifico textos cantados y un discurso narrativo de conflicto y de violación, como una noticia de periódico entre los diálogos. Una provocación directa para el público. El final se volvió igual al inicio como una herida que se abría y cicatrizaba: “era un mundo de hombres” “recordaremos para ser curados”. El movimiento de los cuerpos acompañaba el movimiento de las plantas proyectadas, aunque no mucho orgánico. Los personajes volvieron al árbol de matapalo y la idea de feminicidio de más de una generación pareció una vieja historia de los cuentos, sacada de una herida, que está todavía abierta y que la sociedad del siglo XXI no sabe cómo hacer para cicatrizarla.

 FICHA ARTÍSTICA:

Obra: Sangurimas

Dirección y dramaturgia: Arístides Vargas, Nixon García, Santiago Roldós y Gerson Guerra

Dirección actoral: Charo Francés

Elenco: Daysi Sánchez, Rocío Reyes Macías, Pilar Aranda, Cristina Marchán, Nixon García Sabando, Bárbara Aranda, José Lino Suntaxi, Freddy Reyes Macías, Marcia Cevallos, Diego Andrés Paredes, Gabriela García Reyes, Estefanía Rodríguez, Valentina Ortiz,

Pablo Chávez Zambrano, Christian Guerrero y Hernán Reyes Parrales

Composición musical: Manuel Larrea

Contrabajo: Pablo Maldonado

Violín: Pedro Carrillo

Viola: Joyce Perlaza

Violín: Karen Ortega

Percusión: Francisco Ochoa

Concepción escenográfica: Arístides Vargas

Diseño de Vestuario: Lía Padilla

Diseño de Iluminación: Gerson Guerra

Mapping: Nidointeractive



Celeste / Débora Araujo. Festival Internacional de Artes Vivas Loja.

Celeste / Débora Araujo. Festival Internacional de Artes Vivas Loja.

Lo que no se ve / Débora Araujo. Festival Internacional de Artes Vivas Loja.

Lo que no se ve / Débora Araujo. Festival Internacional de Artes Vivas Loja.