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El último Mambo: refugios en la memoria /Juan Manuel Granja

El último mambo. Foto: RecDeck

El último Mambo: refugios en la memoria /Juan Manuel Granja

En El último mambo, el espectador se vuelve un espía de la rutina de una anciana marcada por la soledad, una mujer que incluso cuando se cierra el telón no ha dejado de ser un misterio. Al parecer, se trata de una antigua mambera, una mujer que tuvo pareja y fue madre, eso es todo lo que nos deja saber la obra sobre su vida. ¿Pero fue esa realmente su vida o todo es parte de una memoria fracturada o de su reconstrucción imaginaria? La protagonista de esta obra unipersonal, en este sentido, puede ser entendida como una encarnación de la edad avanzada vivida en el cuerpo femenino, un cuerpo que si bien está volcado a provocar la risa, deja entrever, aliado al tono cómico que atraviesa la obra, una serie de observaciones sobre la ancianidad y las concepciones sociales que se suele tener al respecto. 

Afortunadamente, no es la información objetiva o la construcción y articulación precisa de una biografía lo que interesa en esta obra. Al tratarse de un trabajo cuyo tono cómico comparte fronteras con la melancolía, es la capacidad encubridora y plástica de la memoria uno de los aspectos que llega ocupar gran importancia en el trabajo escénico. La labor de la actriz Jenny Portilla, así como su dirección compartida con Carlos Gallegos, destaca por la atención minuciosa a la función comunicativa de los gestos y movimientos en escena. En efecto, el rol protagónico parece estar diseñado de acuerdo con las posibilidades de la gramática gestual nacida de la cooperación –pero al mismo tiempo de la fricción– entre actriz y personaje. Por momentos, toda la atención del espectador está centrada en el gesto corporal o facial que le sigue al siguiente: en las dificultades de la anciana para caminar, para alcanzar algún objeto, para coordinar su propio cuerpo. Con acierto, el talento mímico de la actriz es explotado en función del despliegue escénico y no tan solo de su exhibición.

Así, la psicología del personaje se desarrolla más como una analogía de la vida en general que como la exploración de una singularidad psíquica. Cuando la protagonista, por la gracia de la memoria, se transforma en una bailarina de ritmos tropicales, esa versión recordada/imaginada de su propio pasado, además de permitirle a Portilla desenvolver sus habilidades dancísticas, hace posible metaforizar el recuerdo de una u otra forma de apogeo vital que puede tener cualquier persona al momento de mirar atrás en sus memorias. De este modo, la anciana mambera, agrupación de palabras que de inmediato arrastra la paradoja, expresa la contradicción entre las apetencias, los deseos, los sueños y los condicionamientos impuestos por las posibilidades o las capacidades.

Por otro lado, el uso de elementos escénicos aprovecha el minimalismo, además de la agrupación y uso de pocos objetos con el fin de que sea el cuerpo de la actriz el punto focal del esfuerzo escénico, un centro que, no obstante, es continuamente afectado por el espacio que la envuelve (de ahí la asociación de la obra hecha en sus afiches promocionales con el cine de Chaplin). La agrupación de un álbum de fotos, un teléfono, una pared con fotografías, un par de sillas y una mesa consigue un recorrido de los objetos que en manos de la actriz produce un ritmo cada vez más acelerado cuyo efecto es una hilaridad progresiva. 

Una de las mayores virtudes de El último mamboes su contención. La decisión de prescindir del plano verbal no resulta inmediatamente en la consecución de un trabajo teatral contenido y concentrado en todos los casos, más bien se corre el riesgo de la dispersión, de una imprecisión del movimiento que no implica necesariamente potencia poética. En esta obra, sin embargo, la contención y la apuesta gestual se conjugan en una obra dinámica que, si bien no sale en algunos momentos de cierta ligereza, consigue transmitir al espectador la sensación de la memoria como un espacio tanto de contradicción como de refugio. 

Ficha técnica

Dirección: Carlos (Cacho) Gallegos y Jenny Portilla

Dramaturgia y actuación: Jenny Portilla

Estación Polar: una versión de Mamá Vudú  / Juan Manuel Granja

Estación Polar: una versión de Mamá Vudú  / Juan Manuel Granja

Sonoridades en colaboración y en conflicto (Ecuador Jazz 2019)  Juan Manuel Granja

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