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Mar de luto

Mar de luto, Grupo Hilo de plata. Foto Silvia Echevarria El Apuntador 

Mar de luto

 Genoveva Mora

Hablar de una propuesta es siempre un ejercicio de interpretación, y es también una lectura personal. De eso se trata la escena, de provocar a cada espectador. En este concreto caso,  leer la obra de un personaje consagrado como Wilson Pico, resulta complicado, porque es él una figura que ha trazado ya una estética, tiene su lenguaje y su muy personal modo de asumir la danza.

Bernarda Alba,  inmenso personaje que ha sido representado a lo largo de nuestro tiempo en el teatro, el cine y en la danza,  anticipa la dificultad al momento de llevarla, nuevamente, a las tablas. No se diga al espacio de la danza, que por sí misma demanda síntesis.

Wilson Pico escribe una dramaturgia concisa, dancísticamente hablando, que se apoya también en la palabra, en pequeños textos pronunciados por los personajes, como una manera de avanzar y concretar la fábula.

Grupo Hilo de plata. Foto El Apuntador

Grupo Hilo de plata. Foto El Apuntador

Para este trabajo reúne a intérpretes de distinto nivel, así como con lenguajes diferentes;  me refiero a quienes llevan el rol principal: Adriana Mosqueray su estilo flamenco en el personaje de Bernarda;  Ana Jácome,  quien maneja un lenguaje muy cercano al de su maestro, asume el papel de la abuela. Adela, la hija rebelde, está interpretada por Carolina Atencio, quien parece venir del ballet; en tanto que a los otros intérpretes manejan, en general un lenguaje moderno. Definiciones que no implican ni un más ni un menos, son simplemente estilos de danza que en esta obra bregan por interrelacionarse.

El espacio escénico del Frente de Danza es (abstrayéndonos del ruido que, de acuerdo con el evento que se de en el Teatro Nacional) un escenario que tiene posibilidades, y de hecho, en esta ocasión también se aprovechó el lugar. Las puertas del fondo, con una iluminación muy sugerente, encierran y expulsan personajes: la abuela cautiva y los fantasmas de Bernarda,  y son también el subterfugio para Adela, para los hombres del puebloy Pepe Romano.

Mar de luto.Grupo,  Foto El  Apuntador

Mar de luto.Grupo,  Foto El  Apuntador

El espacio escénico da cabida al desarrollo del drama, con cuerpos que lo ocupan de verdad, quiero decir con bailarines entregados a su papel, inmersos en este drama, que por esencia juega con el claro oscuro; de igual manera con elementos que parecieran haberse instalado en el imaginario de los creadores: las sillas, por ejemplo, casi las sentimos como ineludibles, al igual que el famoso bastón de doña Bernarda, del cual me atrevo a decir que por momentos excede el símbolo del poder y aparece casi como una muletilla del personaje.

La reja colocada en el proscenio acentúa la famosa cuarta pared y obra como un elemento distanciador (no en el sentido brechtiano), consigue un corte en el tiempo, quizá como para hablar de un drama que se instaló hace mucho tiempo como símbolo de una perversión filial, que por supuesto persiste, pero en tiempos actuales recurre, tal vez, a mecanismos más siniestros.  La presencia de esta reja, si bien marca el encierro de esas mujeres, es violenta a los ojos del espectador y agranda su significación.

La propuesta de Pico mezcla estilos de danza y lenguajes particulares que pudieran ser leídos desde varias ópticas,  por ejemplo podría decirse que el flamenco tiene que ver con Bernarda por su origen, por la fuerza de esa madre dominante, castradora… en fin, reconozco que en primera instancia funciona, mas como la mecánica del gesto se repite con insistencia,  acentúa la presencia de un personaje que casi no tiene repliegues, intensifica la idea de un personaje tipo y pierde fuerza. Cuestión que sucede, a momentos, con el personaje de la Abuela, cuando sucumbe a su danza. Adriana Mosquera, Anna Jácome, son bailarinas que han trazado ya una impronta, la gente más joven está construyéndola, por esta razón, tal vez, se hecha de menos una línea que conduzca esta mezcla de lenguajes y los acoja en una atmósfera más homogénea, además del lenguaje,  ¿la música por ejemplo?.

Ficha técnica.

Obra. Mar de luto

Grupo. Hilo de Plata

Estreno. 13 de julio-2017

Los bailarines y actores: Adriana Mosquera (Bernarda), Sophía Cisneros (Poncia), Anna Jácome (María Josefa, abuela), Alba Catucuago (Angustias), Carolina Atencio (Adela), Sara Albán (Martirio), Carolina Bejarano (Amelia), Soledad Rueda (Magdalena), Carlos Espinoza, Marlon Nazate y Sebastián Muñoz (Pepe Romano; hombres vecinos del pueblo). Diseño de vestuario e iluminación. Natasha Salguero.

Sinfronia: desbordar la música, activar la vitalidad, articular ecosistemas.

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Las voces de Violeta

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