OTRAS MIRADAS: Homo Digitalis, de Mashol Rosero l Tamiana Naranjo
Mi historia particular es la historia universal, mi historia particular es un rayo de luz celular entre miles y miles de luces ARTIFICIALES.
Acompañar desde la asistencia coreográfica y la dirección actoral a Mashol, a todo el equipo artístico y todos los estudiantes de la Universidad Central de Ecuador, fue muy sentido por mí parte, un abrazo a la creación y más aun tratándose de un tema tan profundo, que nos deja sin aliento. La creación solo puede existir cuando la inspiración de lo palpable, de la realidad, da el espacio para vernos los unos a los otros, el luegar donde todos existimos y ahí nos encontramos, nos conmovemos y movemos en ese abrazo a la magia del escenario, al compromiso con la creación.
Homo Digitalis es una mirada a ese mundo cada vez más apabullante, donde nos encontramos con el otro a través de una pantalla, donde la comparación se da entre millones y millones de personas que no conocemos; tenemos miles y miles de seguidores, pero hay un hecho concreto, la amistad es una narrativa que casi ya no está presente. Hemos abandonado aquella pausa, esa mirada, esa escucha y la reflexión. Escuchar requiere abrazar las palabras del otro y estar atenta a responder en ese momento en que el corazón palpita; así ir y volver, abrazar y ser abrazado en el lenguaje humano de lenguajear, de intercambiarnos y transformarnos a través de la presencia. Una obra escénica tiene ese compromiso, es ese regalo maravilloso de llenarnos de imágenes que nos habitan y nos llevan a recuerdos, a reflexiones, a conflictos, incluso nos permite cambiar la realidad unos momentos.
Homo Digitalis
Ver esta obra me ha generado muchas emociones, una de ellas la ansiedad, ver soledades que habitan las mismas islas aisladas de emociones, los mismos cuestionamientos sobre el cuerpo ideal que en algún momento se implantó en nuestro ser, las mismas dudas sobre ya no distinguir el límite de los espacios de trabajo; ahora el celular comparte nuestra almohada, la distinción entre tiempo de trabajo y tiempo de distracción digital se han amalgamado y pasamos de la una a la otra, tenemos la excusa perfecta para estar en el trabajo y ver Instagram sin parar, o estar en casa y trabajar mientras vamos al baño, ya no hay espacios definidos, el espacio se volvió el objeto celular, donde todo puede ocurrir y si digo todo es todo, la imaginación puede lo imposible en la relación que hoy tenemos cada uno con el objeto celular.
Homo Digitalis
Homo Digitalis nos invita a vernos en esta realidad actual que nos embarga, sea por trabajo, por distracción, por búsqueda de otros, por encontrarnos, por encerrarnos, por mostrarnos; tantas opciones que aparecen y que cada vez nos llevan a querer transformarnos en aquello que son los otros que no conocemos sino a través de miles y miles de reals, historias, publicaciones. Ahora todo se muestra, nada es privado en la vida. Hoy el consumo de información digital se ha vuelto esencial, es un hecho cuotidiano y nos olvidamos de la basura que generamos, ríos de ropa, de fundas, de aparatos, ríos de ríos de consumo, olvidamos que la humanidad sí puede vivir de otra forma en equilibrio con la naturaleza y con la realidad de nosotros mismos. Si hay que declarar nuevas modas urgentes, declaro que esté de moda el reciclaje, el intercambio de ropa, las energías renovables, el consumo consciente con la tierra y dejar que los ríos sean de agua limpia, no de basura humana. Nos hemos vuelto consumidores, receptores, productores y emisores, encontramos estabilidad en el objeto celular y la enajenación; somos islas de soledades, luces artificiales en el mundo.
Homo Digitalis
Regresemos al abrazo, a esa invitación a respirar a lado de un cuerpo, no a través de una pantalla, a mirarnos los unos a los otros y que se nos erice la piel por una emoción; que nuestro cuerpo dance con los otros, que los otros nos inspiren con su movimiento, con su risa, que el conflicto lo dialoguemos con intercambio de miradas, de gestos, de pausas, de transformaciones en el tiempo presente; bailar una canción cantada en vivo por una mujer vestida de rojo y emocionada de su voz. Soñemos, intentemos que nuestra basura digital no nos cubra, dejemos atrás ese cuerpo digital en el que nos hemos convertido. Como seres humanos necesitamos que nuestra relación vuelva a ser el intercambio, el lenguajear, el palparnos, el abrazarnos, el danzarnos en esta tierra.
Ficha técnica
Obra de profesionalización de los estudiantes de 9.° semestre de la Carrera de Danza de la Universidad Central.Teatro México (10 febrero 2026)
Dirección general y coreográfica: Mashol Rosero
Trabajo actoral y asistencia en coreografía: Tamiana Naranjo
Asistencia de coreografía: Vladimir Montenegro
Diseño sonoro: Andrés Bracero (Killa)
Diseño de vestuario: Edi Galván
Confección de vestuario: Miryam Ipiales
Creación audiovisual: Maya Ponce
Diseño de iluminación: Santiago Vergara
Diseño de afiche: Johanna Ango
Intérpretes-creadores:
Kamila Andrade
Johanna Ango
Anita Armijos
Cyndel Bastidas
Ambar Bastidas
Giuliana Cevallos
Romina Chiriboga
Marina Chiriboga
Patricia Daqui
Franklin González
Juila Lincango
Jennifer López
María José Mejía
Kary Monga
Emily Palma
Melany Pulupa
Mishell Quishpe
María José Salas
Samantha Sánchez
Darío Sarango
Carmen Troya (Paris)
Emily Yánez
Tamiana Naranjo: Actriz, pedagoga, coreógrafa y bailarina
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