Open studio en EAC . Montevideo, Uruguay.Uruguay y Brasil en diálogo l Daniel Benoit Cassou
Ayer se realizó un Estudio Abierto en el 1825: Centro de residencias para las prácticas artísticas actuales, en el marco del trabajo desarrollado durante tres semanas por cinco artistas brasileños —provenientes de Río de Janeiro— en Montevideo.
La instancia, abierta al público, permitió conocer procesos, obras en desarrollo y líneas de investigación surgidas durante la residencia, reafirmando el intercambio cultural entre Uruguay y Brasil.
El programa se inscribe dentro de ¡Hola Rio!, iniciativa de internacionalización impulsada por la Secretaría de Cultura y Economía Creativa del Gobierno del Estado de Río de Janeiro, articulada en Uruguay por la Dirección Nacional de Cultura a través del Instituto Nacional de Artes Visuales, con la colaboración del Espacio de Arte Contemporáneo (EAC).
Cooperación regional en acción
El programa ¡Hola Rio! promueve la movilidad artística y la cooperación institucional en el Cono Sur. En Uruguay, la iniciativa incluyó residencias en el 1825, ubicado en el Complejo Miguelete, junto al EAC y al Museo Nacional de Historia Natural.
Durante febrero, los cinco artistas seleccionados trabajaron en régimen de inmersión: estudios compartidos, tutorías, visitas, intercambios con la escena local y apertura parcial de actividades al público. El resultado de ese proceso fue presentado en el Open Studio del jueves 19 de febrero, con entrada gratuita.
La residencia «1825» —impulsada por el INAV— funciona como plataforma de investigación, experimentación y profesionalización para prácticas artísticas actuales, ofreciendo alojamiento, espacio de taller y un programa intensivo de formación y debate.
Los artistas participantes
Cinco creadores provenientes de Río de Janeiro integraron esta edición:
*Ju Morais
Artista visual, costurera y vestuarista. Desde la costura y el crochet investiga la relación entre materialidad, memoria, género y trabajo doméstico, abordando el hacer manual como potencia crítica.
Su formación se nutre tanto de estudios en artes visuales como de saberes técnicos vinculados al diseño y la confección textil. Ha profundizado en prácticas textiles contemporáneas mediante talleres y programas independientes, integrando investigación sobre género, trabajo doméstico y memoria corporal. Su trayectoria combina producción artística con experiencias en vestuario escénico y proyectos colaborativos.
Su propuesta es una de las más interesantes ya que la artista vincula su oficio de costurera y diseñadora de moda, con detalles de trozos de piezas urbanas que va recogiendo de la ciudad.
Ello la convierte en un tejedora urbanística donde sus obras son un reflejo de moda vinculada con la ciudad.
*Jeff Seon
Artista visual, educador y productor cultural. Su obra transita entre graffiti, muralismo y pintura, con foco en la identidad periférica y afrobrasileña, articulando además proyectos educativos y comunitarios.
Jeff proviene de una favela en Río de Janeiro y su obras son el reflejo de la resistencia de la comunidad afro descendiente.
Se formó en artes visuales y educación artística, desarrollando paralelamente su práctica en el graffiti y el muralismo urbano. Ha participado en programas de formación en gestión cultural y mediación artística. Su trabajo articula producción plástica con proyectos comunitarios y pedagógicos en territorios periféricos, consolidando una práctica que cruza arte y acción social.
En Montevideo se vinculó con el Carnaval dando vida y fundamentalmente visibilidad de una comunidad relegada dentro de una sociedad clasista y de perfil europeo colonizadora.
*Marcela Cantuária
Artista visual cuya producción recupera historias de resistencia del Sur Global, especialmente luchas lideradas por mujeres y movimientos populares. Su estética vibrante construye contranarrativas al colonialismo y al patriarcado.
Artista visual nacida en Río de Janeiro (1991) es Licenciada en Artes Visuales por la Universidade do Estado do Rio de Janeiro (UERJ). Su formación académica se complementa con residencias y exposiciones internacionales. Su obra ha sido exhibida en instituciones y espacios independientes de América Latina y Europa. Trabaja principalmente pintura y muralismo, integrando investigación histórica y política en su producción.
Su obra en esta oportunidad versó sobre retratos de mujeres que ocuparon un sitio destacado dentro de la sociedad uruguaya entre poetas, artistas y otras profesiones vinculadas a la cultura nacional.
*JOTA
Pintor autodidacta nacido en un suburbio de Río de Janeiro en el Complejo de Chapadão. Trabaja escenas de la vida cotidiana atravesadas por tensiones sociales: infancia, comunidad y violencia conviven en composiciones de fuerte carga testimonial.
Su formación se desarrolla fuera de los circuitos académicos tradicionales, vinculada al entorno comunitario y al aprendizaje práctico. Ha participado en proyectos culturales y exposiciones colectivas en Brasil. Su obra surge de la experiencia directa del territorio, con una mirada cruda sobre la vida en las periferias urbanas.
Este artista llegó a Montevideo acompañado por su novia y plasmó registros de orden autobiográfico en pinturas de pequeño formato que también realizó en un cuaderno de viaje.
*Rafael de Toledo Pedroso
Artista, educador e investigador con práctica multidisciplinaria que cruza artes visuales, performance, sonido y archivo, explorando memoria, ficción y residuos tecnológicos.
En términos generales, su trabajo se caracteriza también por la investigación en torno a archivos, mitos contemporáneos, traumas generacionales y residuos tecnológicos, con una mirada crítica y experimental.
Su trabajo está basado en la descripción de su trayectoria y prácticas artísticas previas.
Cuenta con formación en artes visuales y estudios de posgrado orientados a la investigación artística contemporánea. Su práctica multidisciplinaria cruza performance, sonido, literatura y audiovisual. Ha participado en proyectos curatoriales, académicos y residencias artísticas, desarrollando investigaciones sobre archivo, memoria y cultura digital.
Su obra en esta ocasión consistió en un video arte donde el artista da vida a instancias casi estáticas bajo una paleta negra para plasmar el paso del tiempo usando el exilio como común denominador de su relato.
El monitor así mismo fue presentado junto a una radio reflejo de tiempos pasados que el artista rescató del abandono.
Más que una muestra: un proceso compartido
El Estudio Abierto no funcionó como exposición cerrada, sino como espacio de conversación directa entre artistas y público.
Está claro que lo más importante no es la obra sino el ejercicio de análisis que los artistas proponen bajo una mirada curiosa y revisionista.
La residencia propuso precisamente eso: cruce de lenguajes, circulación de saberes y diálogo entre escenas culturales.
La tercera edición de ¡Hola Rio! —que se desarrolla entre fines de 2025 y comienzos de 2026— incluye acciones en Argentina, Chile y Uruguay, consolidando una red regional de cooperación cultural.
En tiempos donde el intercambio suele reducirse a la circulación de obras terminadas, este tipo de residencias apuesta por algo más profundo: compartir procesos, preguntas y metodologías. Y eso, en el campo del arte contemporáneo, no es un detalle menor.
Lo que traen estos jóvenes artistas desde Río de Janeiro no es “color local”. Es otra cartografía del mundo.
Durante décadas —por no decir siglos— el sistema del arte en América Latina funcionó mirando hacia arriba: validación europea, genealogías blancas, relatos construidos desde el centro hacia la periferia. El canon fue exportado, impuesto y repetido. Las instituciones replicaron esa matriz. Las bienales la administraron. El mercado la celebró.
Hoy ese eje cruje.
Las prácticas surgidas en las periferias cariocas —favelas, suburbios, territorios atravesados por violencia estructural, racismo y desigualdad— no piden permiso para entrar al museo. Llegan con memoria, con cuerpo y con archivo vivo. No buscan ilustrar una marginalidad pintoresca; interpelan el modelo que las produjo.
Desde una lectura decolonial, estos relatos hacen algo fundamental:
desmontan la idea de que el centro produce teoría y la periferia experiencia. Aquí hay pensamiento. Hay construcción simbólica. Hay crítica histórica. Y hay sofisticación formal.
Cuando una artista recupera luchas del Sur Global y las traduce en pintura vibrante, está reescribiendo el relato oficial.
Cuando un pintor nacido en un complejo periférico convierte su cotidianidad en escena pictórica, está desplazando el eje de legitimidad.
Cuando el graffiti dialoga con el museo, no es el museo el que “eleva” al graffiti: es el espacio institucional el que se ve obligado a ensanchar su definición de arte.
Eso es lo incómodo. Y por eso es relevante.
La ocupación de estos espacios —históricamente reservados para élites blancas y europeizadas— no es solo simbólica. Es estructural. Implica redistribución de visibilidad, de discurso y, eventualmente, de recursos.
Pero atención: la decolonialidad no es un gesto curatorial de moda. No basta con invitar artistas periféricos para saldar una deuda estética. Lo verdaderamente transformador ocurre cuando el diálogo modifica las reglas del juego:
quién escribe la historia, quién la exhibe y quién la colecciona.
Uruguay y Brasil comparten una historia marcada por herencias coloniales similares. Que estas narrativas circulen en Montevideo no es un detalle diplomático; es una oportunidad crítica. Nos obliga a revisar nuestras propias jerarquías culturales.
Porque la periferia no quiere ser tolerada. Quiere ser escuchada.
Y cuando finalmente se la escucha, el centro deja de ser el mismo.
Daniel Benoit Cassou: Crítico de Arte - Uruguay
