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El decálogo del frio

El decálogo del frio

Santiago Rivadeneira Aguirre

La exteriorizacióny la contingencia, en la obra Invierno, 10 formas de sentir frío de Ernesto Ortiz, como premisas fundamentales, son mundos que se juntan porque hay una voluntad activa y poética, que concierta el conflicto entre tema y utilidad; y que ha sido capaz de provocar (en el sentido literal y alegórico) un espectáculo completo.

Primera forma: La falta de calor. Las húmedas tintas del amanecer se diluyen en su azul

La contingencia (la verdad de hecho) es el punto de iniciación que nos conecta con el mundo efectivo. Esa contingencia es la que da paso a la utilidad. (El frío también tiene derecho a expresarse). La utilidad y la necesidad del frío, y en este caso en sus variantes cósicas y conceptuales (o filosóficas) que se concreta (como valor de uso) a través de 10 formas de sentirlo. (Sentir podría desprenderse de sentido).

Segunda forma: La cinética. Corre, corre, corre. Si corres en círculos, sin parar, el viento empieza a calentarse, a volverse más liviano, a dejar de ser pesado

Utilidad y sentido o sentido y utilidad, deben ser parte de un trasfondo que nos recuerda la famosa teoría de Levi-Strauss: el arte ha de partir siempre de un elemento contingente que, según las épocas, puede ser laejecución,laocasióno lafinalidad de la obra. Cuando  Ortiz parece crear un lugar para la ‘invocación’ del frío, (la memoria como anticipación) también lo hace para hacernos saber que además de lo posible, se produce la obligada o necesaria utilidad, pero como variante de la misma contingencia.

Tercera forma: Las palabras se congelan en el aire. Hablar sin callar. Las palabras se salen de la boca y se congelan en el aire. Hablar sin callar y que nadie me escuche.

Pero el frío (en sus propias sensaciones) también es cambio. El frío se convierte en objeto. O tema. Y, por lo mismo, el frío, en cada una de sus convenciones, es simple fragilidad porque no tiene duración, solo modo de ser. 

 I nvierno, 10 formas de sentir frío.  Fotos: Santiago Rivadeneira 

Invierno, 10 formas de sentir frío. Fotos: Santiago Rivadeneira 

La persistencia del frío como el tiempo, es una enfermedad mortal. 

Cuarta forma: los pies descalzos, llenos de ampollas. Dentro de un rato Danilo estará acostado. Mirará sus manos atentamente, el dorso, la palma.

La atmósfera de la obra -algo que hay que destacar- se crea porque hay una irrupción metafísica, que tiene la gran virtud de presentar (hacerla presente), la red de representaciones o enunciados, con un ritmo que cautiva. Así, el frío se exteriorizaen lo íntimo(Levinas) como si se tratara de una forma errante, traspuesta, alegórica. Las formas del frío, sin las cuales no existirían las formas del sentir, son las formas de una inherencia pegada  al cuerpo.

Quinta forma: el frío en la literatura. La quinta forma de sentir frío no existe. Como no existe, hay la posibilidad de ignorar el frío. Si se ignora no se siente. Es como todo en la vida.

Digamos que Las 10 formas de sentir frío(escenificada por el Laboratorio de Danza Contemporánea de la Facultad de Artes de la Universidad de Cuenca y la participación musical del Ensamble de Música Contemporánea de la Orquesta Sinfónica de Cuenca) es el tiempo de la resistencia. O el de una forma de desesperación que pretende contemplar las cosas desde la apariencia. El frío y el miedo parecen ser lo mismo. Ambas se convierten en hábito. 

Sexta forma: algo que te superara. La sexta forma es algo absurdo. En invierno viajaremos sobre cojines azules, en un vagoncito rosa. ¿A dónde llegamos?

  Invierno, 10 formas de sentir frío

Invierno, 10 formas de sentir frío

En este obligado ‘decálogo del frío’ se juega con lo obvio para desestabilizarlo. Y el elemento de exageración es el lenguaje: porque hay un contexto que se concibe para producir lo diferente ya como categoría estética. 

Séptima forma: un toque superficial. Hablar despacio. Caminar lento. Abrazar la pierna, besar la rodilla. Tocar la espalda de otra persona

La música, interpretada por el Ensamble de Música Contemporánea de la Orquesta Sinfónica de Cuenca, es brillante. La música es una forma de narración. No cualquier narración. Es una narración de la ‘experiencia’. Experiencia que se realiza en la coreografía, la danza y el espacio, que además es una forma de verdad, como quería Brecht. (‘La verdad debería ser siempre concreta’) Y en esa espontánea evidencia, la precursora de la imagen y el signo es la voz y la presencia esenciales de Zuzana Smetackova, que transfigura la palabra y la convierte en sonoridad.

Octava forma: la distancia entre dos personas que se abrazan, el vacío que llena este abrazo, empuja sus pechos, las palmadas en la espalda duelen. La distancia es una línea imaginaria entre mañana y un pie de limón.

Adorno decía que ‘sin esperanza la idea de verdad no es pensable’. 10 formas de sentir frío, son otras tantas formas del pensar. O son, por último, el residuo de una canto a la ausencia. 

Novena forma: Perfecta forma del hielo. En mi espalda un bloque de fría agua endurecida y, dentro de él, mil moscas petrificadas y enamoradas.

 La consonancia oculta está en el frío como signo y la fuerza del espectáculo mora en el gesto extraordinario de una subjetividad que estalla y se despliega, para liberar la grandiosidad de una retórica (la utilidad del gesto) que se ha construido como promesa.

Décima forma: morir. Diez veces ha soplado el frío. Diez veces corrí sin respirar. Diez veces he perdido la batalla contra la nieve en mi nariz. No importa. Enfriarse es vivir también.

Parte del colectivo camina despacio al borde del abismo. Es el final de la representación. Queda el pensamientocomo un instante de sobrevivencia o de un ‘combate de los afectos… siempre ligados a sus raíces ocultas’ (Nietzsche). Invierno, 10 formas de sentir frío, es un espectáculo que interroga, comprometido con una existencia concluyente: intercambiar experiencias. La fuerza espectacular de la compulsión. 

Ficha técnica

Artistas creadores: Estefanía Vimos, Synnove Urgilez, Andrés Ordóñez, Fabián Escandón, Nancy León, Rommy Coronel, Carla Altamirano, Santiago Motoche, Clara Polo, Pedro López, Alejandro Endara, Danilo Gutama, Zuzana Smetackova.

Orquesta sinfónica de Cuenca, Ensamble de Música Contemporánea. Voz: Carmen Alvarado; Contrabajo: José Carrión; Piano: Natalie Rojas; Percusión: Marcelo Villacís B.; Reinaldo Arce, Patricia Martínez; Sonido: Pedro Astudillo

Producción: Unidad de Cultura - Universidad de Cuenca, Reynel Alvarado/Synnove Urgilez. Laboratorio Permanente de Danza Contemporánea/Facultad de Artes

Diseño de iluminación: Juan Álvarez

Escenografía: Rommel Chalco

Textos: Zuzana Smetackova/Ernesto Ortiz

Vestuario: Isabel Urgilez

Video: Adrián Espinosa/Mateo García

Diseño Gráfico: Pablo Ramos/Erick Brito

 Lugar: Teatro Carlos Cueva Tamariz-Cuenca

 Repertorio:

Arvo Pärt                   My heart is in the highlands*

Reinaldo ArceKai shi

Philip Glass                  Evening song*

Casey Cangelosi         Evil Ernie

J. S. Bach                   Passacaglia*

J. S. Bach                   Contrapunctusi*

J. S. Bach                   Preludio en do menor*

Antonio Vivaldi          Invierno*

*Adaptación de Marcelo Villacís

IDEA ORIGINAL Y DIRECCIÓN ESCÉNICA: Ernesto Ortiz Mosquera

 

¿Qué hubiese sido mejor: haber prestado mucha más, o algo menos de atención?’

¿Qué hubiese sido mejor: haber prestado mucha más, o algo menos de atención?’

Pies sobre el agua

Pies sobre el agua