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Pies sobre el agua

Pies sobre el agua

Antes de ser un espectáculo consciente todo paisaje es una experiencia onírica…

(Gastón Bachelard)

Genoveva Mora

La danza contemporánea tiene entre sus posibilidades, debido a ese componente abstracto que la define, la opción de ser leída de manera múltiple, no importa si el programa de mano o la nota de su autor, deja por escrito que se trata de… que está asentada en tal o cual sensación; decir ‘no importa’ es nada más, un decir… lo cierto es que, parte de lo que está en juego es aquello que vemos en escena, despierta y provoca diferentes lecturas, sensaciones y, sobre todo, invita al espectador a escribir su propio guion.

   Pies sobre el agu a Darwin Alarcón, Marcelo Guaigua. Foto S.E. El Apuntador 

 Pies sobre el agua Darwin Alarcón, Marcelo Guaigua. Foto S.E. El Apuntador 

Pies sobre el agua se construye sobre una serie de escenas, muchas de ellas sostenidas en bellísimas imágenes, logradas a partir del virtuosismo de un elenco de estupendos intérpretes. Porque es menester señalar que, en esta puesta, se aprecia una indiscutible calidad de interpretación, de profesionales que entregan con pasión sus saberes en respuesta a una compañía que los acoge -CNDE-, y responden con creces la invitación de su coreógrafo -Jorge Alcolea- a sumergirse en un mundo onírico, surrealista y desafiante, así mismo en cuanto a conseguir un lenguaje que tenga sintonía con ese viaje espectacular y al tiempo emotivo, de sostener los pies sobre el agua.

    Pies sobre el agua  Luis Cifuentes,  Sisa Madrid, Catalina Villagómez, Marcelo Guaigua.

  Pies sobre el agua Luis Cifuentes,  Sisa Madrid, Catalina Villagómez, Marcelo Guaigua.

 “Escribir sobre el agua es, ante todo, verbalizar un sueño o un fantasma…” [1] , y me parece intuir que, en este alzar el ‘vuelo’ sobre el agua, donde inevitablemente los pies se sumergen, aparece más de un fantasma, que remite a una realidad dolorosa y potente, como es la migración.

No obstante, Es necesario que una causa sentimental, íntima, se convierta en una causa formal para que la obra tenga la variedad del verbo, la vida cambiante de la luz”[2],  este es el logro del coreógrafo, colocar frente a nosotros una diversidad de acciones -verbos- que nos van guiando a través de su viaje soñado, y por momentos delirante, porque quién niega que un sueño es preponderante arbitrario, no es un relato, y si lo pensáramos como tal, tendríamos que admitir, como condición, su capacidad de romper las reglas del tiempo y el espacio, de trastocar personajes y volver normal lo absurdo. Entonces, ¿qué más arbitrario que un robot intentando dar cátedra de lo que una puesta en escena conlleva y, cómo hay que mirarla? Precisamente ahí está el gesto del director, para decirnos que esos siete elementos de la danza están para jugar, para romperlos, desestructurarlos, siempre que haya la capacidad de construir un desorden, con mucho orden.

  Pies sobre el agu a, Fernando Cruz

Pies sobre el agua, Fernando Cruz

Y, “para que no sea tan solo la fiesta de una hora fugitiva…”[3]  como también señala el filósofo, Alcolea encontró su propia regla, su poética específica; un lenguaje potente, que lleva en sí la mixtura de algunas técnicas, que han marcado ya su estilo; el tempo de una danza intensa, sintaxis corporal precisa que atrae y desafía.

Varios son los elementos que tejen este entramado, este viaje surrealista donde una estructura de metal -que también podría ser un mástil- sostiene unos cuerpos devorados por el sol, colgados en el tiempo, vueltos luego a la vida mediante la magia del agua que los riega, guiados por un hombre faro.  Hombres que transmutan, mujeres que se doblegan; seres que alucinan en el no espacio del dolor; cuerpos que se resisten, percuten, sacan el sonido profundo de su carne, de sus huesos, hasta terminar arrumados…para ser, nuevamente, rescatados.

Y siguiendo a Bachelard que en esta lectura se ha vuelto tan presente, como “el paisaje onírico no es un cuadro que se colma de impresiones, sino una materia que se cosecha”[4], tal como sucede en este trabajo, del que,  al cabo de una hora salimos de la sala con una cantidad de sensaciones, como que aquello percibido por nuestros ojos se internara en nuestra mente y pasamos entonces el umbral de deleite, para pensar, para descifrar un discurso que en código de danza, tal como un poema, ha sido capaz de constreñir en una serie de imágenes, un tema que ahora mismo le duele al mundo.

Ficha técnica 

Coreografía: Jorge Alcolea

Música: Pablo Molina

Interpretación y cocreación: elenco de la Compañía Nacional de Danza

Darwin Alarcón, Luis Miguel Cajiao, Luis Cifuentes, Vilmedis Cobas, Camila Enríquez, Marcelo Guaigua, Zully Guamán, Sisa Madrid, Christian Masabanda, Franklin Mena, María José Núñez, Lizeth Samaniego, Yulia Vidal, Catalina Villagómez, Eliana Zambrano.

Dirección Ejecutiva: Josie Cáceres

[1] Gaston Bachelard,   El agua y los sueños,  ensayo sobre la imaginación y la materia.

[2] Ibid.

[3] Ibid. P. 11

[4] Ibid. P. 13

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