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¿Es este un libro de victoria (en minúsculas)?  Carmen Elena Jijón

Todas las veces que te vi morir. Cristina Marchán, Diego Cerda, Diego Luna Zurita

¿Es este un libro de victoria (en minúsculas)? Carmen Elena Jijón

Para cuestionarlo todo, habrá que empezar hablando del foro que siguió a la obra.  Emocionados, dos estudiantes de secundaria de la edad de Simón (personaje de la obra: joven que sale a protestar por lo que considera justo) cuentan lo que el teatro les permite recordar.  Ella (estudiante de colegio que asiste a la obra y al foro) habla de la herida de su padre en el ojo.  Él (estudiante que vino de otro país) habla de la muerte de su tío.  Sus comentarios tienen algo en común: sus familiares protestaron en la calle, ambos perdieron algo: un ojo o la vida; pero esto sucede en países distintos, con gobiernos que se pretenden opuestos.  Los alumnos son de distintas escuelas, no tienen la misma nacionalidad, pero sí vivencias igual de duras.  Los miedos de Victoria, el personaje (madre de Simón en la obra), laten en el foro.  La necesidad de cuestionarlo todo, que enfatiza directamente Pavel V. Hernández (director de la obra) y Diego Luna (actor que hace de padre Simón) durante el conversatorio, se multiplica en las reflexiones del público, así como la rebeldía de la que habla Diego Cerda (actor que interpreta a Simón).

Cristina Marchán (actriz que interpreta a Victoria) acota lo importante que resulta el teatro al permitirnos hablar.   Luego, interviene la actriz que da forma a las didascalias, Daniela Delgado. Las didascalias confrontan a Victoria, a su hijo, a su familia. En la obra, ella aparece de traje, con una chaqueta en la que se han bordado palabras y es la testigo invisible de lo que sucede. Resaltan en las solapas de su blazer dos cortos enunciados, en un costado: “madre”; y en el otro: “hijo”.  Las didascalias en escena hablan y no dan simples indicaciones.  Se presentan en el escenario como un personaje más para contradecir e increpar a los otros.  Recalcan en voz alta la ausencia del padre a quien vemos genuinamente alterado por la desaparición de su hijo, mientras el espacio da cuenta de que en esa mesa solo caben dos, con o sin Simón. A Victoria, las didascalias la llaman “la mala madre”. 

Cristina Marchán, Diego Luna

 La necesidad de hacerse preguntas reaparece luego de salir del teatro: ¿Quién escribe esta obra? ¿Será esta la historia en la que está trabajando Victoria? La madre de Simón es una dramaturga, existe la posibilidad de que le paguen por su libro, en el que también está presente Simón, pues siempre están presentes sus afectos en lo que escribe, nos dice. ¿Será este montaje la obra que Victoria escribe? ¿La obra sobre sus cuestionamientos, contradicciones, culpas, miedos, errores, aciertos y, sobre todo, anhelos?  La historia de un hijo, que educó como a un “hombre bueno en mundo que los repudia”; que se lastimó de niño en un accidente sin que ella pueda evitarlo, con el que discutió antes de que saliera a protestar y que hoy no llega a casa, mientras su exesposo la interpela. Las didascalias, talvez son su propia voz, sobre las páginas en las que anota.  La voz que también la nombra como “mala madre”.

Diego Cerda

 Victoria, la madre de Simón, “la mala madre” contrasta drásticamente con la madre que nos presenta Brecht en Madre Coraje. Roland Barthes sobre ella dirá que no tiene “nada de enfermera o de hermana de la caridad” (p. 258). Luego, añade que “pierde a su hijo por un pequeño negocio” (p. 258).  Sin embargo, concluye que “no es más que un juguete de esta guerra cuyos «móviles superiores» (es decir, situados en lo alto) se le escapan completamente: ella es culpable y también víctima.” (p. 258).  Ambas dejan también de ser tan lejanas, quizás…

Vale la pena entonces preguntarse: ¿Fue esa la invitación provocadora del director? ¿Las didascalias en escena se instalan para distanciar y sembrar la duda en el espectador? ¿Si esta obra es el manuscrito de Victoria, es posible para ella cambiar algo “escribiendo” o puede su hijo hacerlo “recibiendo perdigones”?

Cristina Marchán, Diego Cerda,

Para poder hablar, hacerse preguntas: el teatro y esta lectura, quizás:

Barthes, R. (2009).  Siete fotos modelo de Madre Coraje. En Escritos sobre el teatro (p. 253-272). España: Paidos.

 Ficha técnica 

Dramaturgia y dirección: Pavel V. Hernández

En escena: Cristina Marchán, Diego Cerda, Diego Luna Zurita, Daniela Delgado Robalino

Asistencia de dirección: Jolaho Crespo Cueva

Producción: Alejandra Fernández

Diseño de luces: Katerina Velásquez

Diseño de vestuario: Tamara Guiñansaca (LaTam)

Diseño sonoro: Elaine Silva Solís

Diseño escenográfico: Daniel Mena

Carmen Elena Jijón: Cuenta con estudios en Literatura, Educación, Gestión Cultural y un doctorado en Artes: Investigación y Producción, otorgado por la Universidad Politécnica de Valencia, centrado en teatro y dramaturgia.

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CONVOZPROPIA. Carolina Váscones y Jabiera Guerra

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