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Preparate para preguntarte cien años. Reflexión apartir de la obra El Brote. Pablo Roldán

El Brote. Roberto Peloni

Preparate para preguntarte cien años. Reflexión apartir de la obra El Brote. Pablo Roldán

Llevo años buscando la palabra precisa para nombrar lo que le ocurre al cuerpo cuando es habitado por una pregunta. La busco en todos los idiomas, pero aún no la encuentro. Quiero bautizar ese instante en el que la pregunta toma la masa corporal y ósea y comienza a moverse con una inteligencia antigua que nos fue dada. Como si la pregunta abriera capas que no sabíamos que llevábamos dentro.

Por ejemplo: ¿quién escribe los acontecimientos de nuestra propia vida?

Quizá por eso El Brote se ancla en un dispositivo textual para desarrollar esa pregunta. No busca responderla, sino sostenerla hasta que abandone el pensamiento y comience a operar sobre el cuerpo. Ahí radica la obra: hacer de la pregunta una experiencia.

El Brote. Roberto Peloni. FotoStefa Granada (@stefagranada) FTNS

Mi piel debajo del agua no es la misma. La piel se surca cuando pasa demasiado tiempo en contacto con ella. «Preguntar es la devoción del pensamiento». Hay preguntas que no buscan respuestas inmediatas; buscan abrir un camino.

El Brote. Roberto Peloni

¿Somos una construcción anterior a nuestro nacimiento? ¿Cuál es la mirada ajena que nos constituye como cuerpos sociales en tránsito dentro de un sistema económico que nos trasciende? ¿Cuánto de nuestra vida nos pertenece realmente?

El Brote.Roberto Peloni Foto. Stefa Granada (@stefagranada) FTNS

El Brote recupera, entre otros materiales textuales, una resonancia de Ricardo III: «Yo estoy decidido a demostrar que soy un villano». La frase parece una afirmación de libertad, pero también la aceptación de un papel que ya ha comenzado a ocupar. Sin embargo, más allá de la idea de un destino individual, la obra desplaza la pregunta hacia un territorio más amplio: el de las fuerzas que nos constituyen antes de que podamos nombrarnos a nosotrxs mismxs.

El Brote. Roberto Peloni

Como señala Byung-Chul Han: «No somos dueños absolutos de nosotros mismos». En ese sentido, el personaje se encuentra constantemente en el borde entre la autonomía y la estructura, entre aquello que cree elegir y aquello que ya estaba dispuesto para él.

Rainer Maria Rilke, en Cartas a un joven poeta, escribe: «Vive ahora las preguntas». Y continúa: «Quizá entonces, algún día lejano, vivirás la respuesta».

En El Brote aparecen interrogantes alrededor de la identidad, la determinación, la libertad, la representación y el destino. La obra sugiere que no habitamos el mundo como sujetos aislados, sino como cuerpos atravesados por relatos, instituciones, lenguajes y formas de poder que nos preceden.

El Brote.Roberto Peloni. Foto. Stefa Granada (@stefagranada) FTNS

La pregunta deja entonces de ser individual para convertirse en una interrogación sobre las condiciones mismas de nuestra existencia social. Vivimos dentro de narraciones históricas, políticas y culturales que organizan nuestra experiencia antes incluso de que podamos nombrarla. Quizá por eso toda búsqueda de identidad es también una disputa por el relato que nos contiene.

 La piel morirá con nosotrxs; las preguntas, también.

El mundo estaba aquí mucho antes que nosotrxs y seguirá existiendo mucho después.

Cuando Aristóteles se pregunta por el ser en acto y el ser en potencia, nos recuerda que toda cosa es, al mismo tiempo, lo que ha llegado a ser y aquello que todavía podría convertirse. Una ventana es ventana en acto, pero su existencia no agota todas las posibilidades que contiene.

Quizá las obras artísticas operan de una manera semejante. No se reducen a lo que muestran ni a lo que narran. Son formas que actualizan preguntas que permanecen abiertas. Su potencia no reside en las respuestas que ofrecen, sino en los desplazamientos que producen.

El Brote. Roberto Peloni

El Brote habita ese lugar. No intenta resolver el problema de la identidad, el destino o la libertad. Los mantiene en suspensión para recordarnos que aquello que somos nunca coincide del todo con aquello que podríamos llegar a ser.

El Brote. Roberto Peloni

Sin embargo, esa potencia no se despliega en el vacío. Está condicionada por las estructuras materiales, históricas y simbólicas que organizan nuestra experiencia. Como señaló Pierre Bourdieu, las posibilidades de acción de los sujetos se encuentran inscritas dentro de campos sociales que distribuyen posiciones, expectativas y horizontes de existencia. Quizá por ello la pregunta que atraviesa la obra no sea solamente quiénes somos, sino desde dónde nos ha sido posible llegar a serlo. La potencia existe, pero también las condiciones que la limitan, la orientan o la vuelven imaginable. En última instancia, toda transformación depende de la capacidad de reconocer el lugar que ocupamos dentro de la trama social que nos constituye.

El mar es siempre el lugar donde la conciencia se expande en lugar de encogerse, ergo en las artes escénicas .

Ficha Técnica

Teatro Nacional Sucre
Fiesta escénica (10 años)
Compañía Criolla (Argentina)
Obra: El Brote
Intérprete: Roberto Peloni
Escrita y dirigida por Emiliano Dionisi 

Pablo Roldán : Artista multidisciplinario, director teatral y docente. 

Más en: https://www.elapuntador.net/portal-escenico/pablo-roldan   

Un cubo de Rubik. Carmen Elen Jijón

Un cubo de Rubik. Carmen Elen Jijón