Un ave, el bello aminal l Carmen Elena Jijón
Aguilas fieles, animales amorosas, que soportan disparos, por cometer un solo error, comer para no morir. Quienes arremeten contra ellas crían aves de corral y buscan a quien las merma. Una actriz con un recorrido de largo aliento, lleva varios personajes a escena para contarnos El Extraordinario y Tragicómico Juicio de Isidori, con un trabajo corporal cuidado en cada pluma.
Los pájaros hasta aprenden a hablar para salvar a un pequeño inocente, Isidori. Un joven plumífero amigo de Ícaro, que solo quiere volar. Algún otro con prendas emplumadas tratará de probar lo que resulta obvio para ojos menos agudos como los de los humanos, que dan por sentadas verdades sin cuestionar. Faustino, pájaro de nombre rimbonbante, entre folios respaldará lo evidente, enredando a todos. Mientras tanto, los que buscan salvar la vida de sus gallinas, creen saber quién es el culpable de su desaparición. Isidori, un joven pajarito carga culpas que no son suyas. Faustino querrá enterrarlo con trampas que no resultan evidentes a primera vista. Folios, informes, peritages con montañas que albergan la verdad mientras se las tala, cuentos visuales que se despliegan en escena, con un delicado trabajo escenográfico. Pollos huerfános, gallos víctimas de la rutina, que solventa cualquier gallina con o sin café, asumen a cuestas la paternidad en solitario, cargados de avecitas. Ícaro, gracias a su experiencia previa, intenta salvar el vuelo, la libertad de Isidori, para que no le corten sus alas. Amaneceres, Sotobosque, del Lago, son personajes que poco a poco dejan pistas al espectador, sobre los gustos del vecino (de butaca), quien bien podría almorzar casualmente un aguado de gallina que, en crudo y cocinado, disfruta más de una especie.
El Extraordinario y Tragicómico juicio de Isidori: instrucciones para sentenciar un águila y salir trasquilado
En el teatro para niños, la mímesis, el parecido con la realidad, sí puede ir más allá de lo evidente. Platón en el capítulo X de La República desdeña al poeta por imitar el mundo, lo pone al final de la cola, lejos de cualquier mérito. Desprecia en menor medida al artesano, que al menos aprende a ejecutar la idea de la que parte. Para este filósofo, el único ser lleno de méritos es quien tiene la idea primigenia. Llama a la poesía: perra rabiosa y destina al artista, por copiar la realidad, el último delesnable eslabón. Posteriormente, Arisitóteles, tras observar la naturaleza, se acerca al arte de forma orgánica en La Poética y lo mira como observó antes a los animales. Así, analiza a la tragedia, a la que no solo define, sino que la llama el bello animal.
El Extraordinario y Tragicómico juicio de Isidori: instrucciones para sentenciar un águila y salir trasquilado
Rubén Dario Zuluaga, desde Colombia, entre la filosofía y las tablas, reflexiona sobre “La mímesis en el teatro”. Se acerca también a la naturaleza para buscar lo evidente, como sucede en el juicio de Isidori. Para Zuluaga, la mímesis es la base irrenunciable del teatro, incluso en las expresiones más transgresoras. Empieza por abordar las diferencias entre que se acaban de mencionar, entre Platón y Aristóteles, y que resonarán en la posterior filosofía del lenguaje. Zuluaga en su texto recalca que “la imitación era muy importante en la cultura oral anterior a Platón” (p.36). Se detiene en el carácter de remotas danzas rituales que inician el culto a Dionisio, padre del teatro en Occidente, y señala que “no eran imitativas, sino que comunicaban sentimientos”(p. 34). Para luego, mostrar como “el concepto primitivo de mímesis no significa reproducir la realidad externa, sino la realidad interna” (p.37). El propósito de la mímesis aparece como una necesidad de “interiorizar, de poseer en un sentido total las formas, fuerzas y misterios de la naturaleza”(p. 40). Es decir que al observar la naturaleza, Aristóteles comprendió el poder subjetivo del bello animal.
El Extraordinario y Tragicómico juicio de Isidori: instrucciones para sentenciar un águila y salir trasquilado
Ese mismo procesos es el que vive el espectador al asistir al juicio de esta tierna ave. La naturaleza le muestra a quienes ahora aprendieron a hablar con las aves, a los humanos, lo que debería ser evidente. ¿Quién es el verdadero culpable y quién puede salvar a ese hermoso y pequeño pajarito? La respuesta la dará la naturaleza, en una obra de El Revuelque para la Reserva Ecológica Neblina.
Obra: El Extraordinario y Tragicómico juicio de Isidori: instrucciones para sentenciar un águila y salir trasquilado
Autora: Marian Sofía Morillo
Compañía: Compañía de Artes Escénicas El Revuelque
Para: Reserva Ecológica La Neblina (zona de Intag)
Dramaturgia y escritura: Marian Morillo
Puesta en escena: Marian Morillo
Dirección escénica: Silvia Brito
Asistencia de dirección: Guido Navarro
Construcción escenográfica y artilugios: Taller de juguetería artesanal Artilugios Animados
Dirección escénica de títeres: Pamela Galindo
Composición y banda sonora: Darcila Aguirre
Grabación, edición y locución musical: Pamela Galindo
Vestuario: Rosa Ana Tufiño
Línea gráfica y afiche: Jorge Vinueza
Videos promocionales: Javier Morán Toro
Asesoría en danza: Pedro Sarzosa
Referencias:
La mímesis en el teatro, de Rubén Dario Zuluaga
La República, de Platón
La Poética, de Aristóteles
Carmen Elena Jijón: Cuenta con estudios en Literatura, Educación, Gestión Cultural y un doctorado en Artes: Investigación y Producción, otorgado por la Universidad Politécnica de Valencia, centrado en teatro y dramaturgia.
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