Cerros como mantas (Muestra Nacional - Fiesta Escénica) Carmen Elena Jijón
Para los adultos de esta ciudad hundida en lo alto de la cordillera, la infancia fue un espacio tranquilo, y en alguna medida, tal vez más peligrosa que la que habitaron quienes viven en otras hendiduras, mientras las montañas se abren paso. Hubo un tiempo sin cerraduras en las puertas de las casas. El planeta podía caerse a pedazos, pero aquí algo parecía haberse congelado, y esa sensación se insinúa impregnada en más de un cuerpo anhelante. Hoy, los intérpretes regresan, a través de la danza, a ese espacio que cuelga de un peñasco. Varios grupos, medianamente jóvenes, de la muestra nacional de la Fiesta Escénica parecen compartir una misma nostalgia ante un mundo que no conocieron del todo.
Pie con Bola.
Patricia Cardona, en su conferencia El cuerpo y sus mundos alternativos (2019), habla de organismo como el territorio originario que puede acceder al mito cuando confluyen en él lo espiritual, lo psicológico y lo físico. Todo esto ocurre en torno a una verdad propia y auténtica que conecta al intérprete con el origen o poder vital. Ella no sabe cómo nombrarlo del todo, dice, pero lo ejemplifica en Isadora Duncan y su relación con el mar.
Quizás sea posible encontrarlo también en el vínculo con la tierra que, en angulosas pendientes se anuda en los Andes, desde el mar, y se arroja hacia la selva. En múltiples obras, los bailarines en escena guardan un hilo discursivo, la infancia aparece y cuestiona la adultez.
El Conejo de Schrödinger
El cuerpo es el lugar donde se alberga la intuición, señala Cardona; va más allá de la técnica y radica en las sensaciones, ahí donde el impulso se vuelve un lenguaje apasionado que constituye al intérprete desde la raíz de todos sus tejidos. Lugar donde, tras rechazar lo aprendido en muchos casos (con o sin gratitud), el artista encuentra la novedad de su propia poética, un lenguaje que reconoce como suyo, en su particularidad; que lo ha observado desde el inicio, como la obra que espera al autor. En las estribaciones de este pedazo de los Andes, parecería palpitar un ritmo común, que marcó otro tipo de vida. Aquí, las cuestas y los declives de la cordillera anhelan.
Se puede observar que esta voz interna y primordial puede ser un rumor colectivo. Quizás sea el sentido de comunidad que aún está latente, pese al daño, pues un discurso común se va gestando en solitario. Impulsado, quizás, por la necesidad de volver a la infancia o de reinventar su camino, el mito responde a los miedos o realidades que le interrogan. Así, los cuerpos bailan a un mismo instinto, en las propuestas de estos grupos también jóvenes que van de montes exuberantes a montañas de pajonal.
En la cancha: el dispositivo escénico para el espacio público, de Sandra Gómez Navas, nos traslada al parque del barrio desde lo auditivo. Varios adultos mayores se sumergen en el sonido de la cancha, cuentan sus días de insolación de forma espontánea, acuden a la invitación que el espacio les ofrece. Los bailarines llevan a la plaza partidos de fútbol envueltos en polvo, donde el cuerpo disfruta incluso de las caídas y los raspones de piedras incrustadas en la piel. Aparece el vóley de tres, la euforia que despierta el Ecua, el salto sobre la red. También, la siesta tendida en la hierba con el sol en la espalda y el baile compartido con quienes miran y aprenden a moverse desde pequeños con un ritmo que aplasta el suelo. Aún pasa, existe y, así, se evoca para que perdure, asiiiiiií…
En Común vacío, de In Vitro, se explora la vida dentro de las ciudades, las casas, la familia. También aquello que los niños pueden o no nombrar, dibujándose por momentos en los cuerpos que, acompañados incluso, pueden sentirse desiertos con los años. La pantalla sobre la que se desplazan, bien podría ser un papel; y el sonido, el trazo de un lápiz que dibuja figuras geométricas, manchas, corazones biológicos, árboles, raíces, ciudades y desiertos. Son historias de vida que evocan o reclaman una mirada más cálida. La biografía personal se gesta con cuidado en los cuerpos de los bailarines que desean, eso justamente, dentro de los bloques de cemento que pueden ser casas o mausoleos.
Ficha Técnica
Teatro México
Fiesta escénica 10 Años
Obra: Aycha: latidos que kawsan
El cuerpo como territorio
Director: Bladimir Malaver
Intérpretes creadores: Karelys Hurtado Rosales , Efren Roque y Bladimir Malaver.
Diseño sonoro: Juan Martín
Acompañamiento creativo: Christian Masabanda
Técnica lumínica: Domenica Paredes
Archivo El Apuntador
Mayo 2026
Aycha: latidos que Kawsan, de Bladimir Malaver, muestra la infancia de un niño Saraguro jugando (él). Se llevan ají a los ojos, se raspan al caerse de la bicicleta, duermen amalgamados junto a muchos otros, se pintan la cara, danzan. Al mismo tiempo, con sus compañeros de escena, evocan el baile que sus ojos infantiles observaron. Sin embargo, lejos ya de su comunidad, se enfrenta al racismo, una fuerza que inevitablemente extingue algo en el alma de quien no sabía que el amor también podía doler de esa manera. Una violencia que no resulta novedosa en este mismo manto de tierra, cada vez más agreste.
Ficha técnica
Laboratorio de Creación para primera infancia Pie con Bola
Creación colectiva a partir de propuestas de los participantes.
Facilitadores - Dirección Escénica: Tanya Sánchez y Matías Belmar (Círculo Artes Escénicas)
Facilitador Música: Leo Santillan
Dirección Musical: Leo Santillán y Diego Aguirre
Elenco:, Johana Sánchez, Diego Aguirre, Bernarda Salas, Ma, Fernanda Medina, Yasuni Cevallos, David Aimacaña, Abigail Quito, Ma. Fernanda Restrepo, Laura Vásconez , Héctor Rodríguez , Natalia Peñaherrera, Juan Giraldo, Ana Paula Laverde , Sofia Villalba, Mercy Giler, Paulina López, Jody Neacato , Guillermo Guerra, Fernando de la Rosa, Cony Angel.
Los excesos escalan y la niñez exige un rito para anclarse en un espacio de vida que la cotidianidad actual parece querer borrar. Frente a esto, la residencia a cargo del Círculo de Artes Escénicas, se centra en el juego para los niños. Aros, sombras, papeles, cintas, pelotas, maletas, paraguas, carpas, fútbol, sogas para saltar, juegos musicales, marimbas, músicos y actores en escena despliegan trucos y artilugios en el espacio, bajo una premisa latente: el juego también protege y abriga.
Ficha técnica
Teatro Variedades
Fiesta escenica 10 años
Obra de teatro y danza: El Conejo de Schrödinger
Actores: Edison Galván (como el astronauta solitario) y Omar Bonilla (como Harvey, el conejo García)
Escrita y dirigida por: Nadinka Flores y Pedro S. Montoya
Bandas sonoras originales: Mario Porras
Archivo Revista El Apuntador
Queda entonces espacio para pensar en los sueños cuando un gato onírico se proyecta como conejo y acompaña a su amigo astronauta en el espacio. En cajas de cartón están guardados sus deseos, el público puede poner dentro de ellas lo que su mente escoja imaginar. Gato Relato, así lleva a las tablas El conejo de Schorödinger.
El ritual colectivo reclama, incluso en solitario, un espacio más delicado para la vida, hoy frágil. Los cuerpos bailan evocando el pasado, interpelan el presente, anhelan también un refugio primitivo y seguro en el que nunca habitaron del todo, una manta entre cordilleras.
Si quieres escuchar la conferencia de Patricia Cardona, aquí está el link:
https://www.youtube.com/watch?v=fdJDn0aqv7Y&t=5277s
Carmen Elena Jijón: Cuenta con estudios en Literatura, Educación, Gestión Cultural y un doctorado en Artes: Investigación y Producción, otorgado por la Universidad Politécnica de Valencia, centrado en teatro y dramaturgia.
Más en: https://www.elapuntador.net/portal-escenico/carmen-elena-jijn?rq=Carmen%20elena
