Última Edición

¡Bienvenidos a El Apuntador, la página de las artes escénicas!

Apuntador 71 Foto.jpg
“Yo canto lo que he vivido” l María Augusta Tufiño Valdivieso

Iraíz Oviedo. Foto cortesía

“Yo canto lo que he vivido” l María Augusta Tufiño Valdivieso

Iraíz Oviedo: la voz en un país que no se oye a sí mismo

En tiempos de ruido y velocidad, la voz de Iraíz Oviedo se detiene a escuchar. Su camino no responde a la inmediatez, sino a una búsqueda sostenida donde la música popular ecuatoriana deja de ser recuerdo para convertirse en experiencia viva. “Tinta Bohemia” nace desde ese lugar: un trabajo que se construye entre la memoria, el territorio y la necesidad de decir.

La forma en que Iraíz habla de la música deja claro que:

“No hay momento que no me remita a canciones… incluso cuando no hay música, yo estoy tarareando algo.”

La música está en lo cotidiano, en lo mínimo, en lo que no siempre se nota.

Durante mucho tiempo, sin embargo, esa presencia convivió con otras ideas de vida: lo estable, lo esperado, lo que parecía más claro. La música aparecía, pero no necesariamente como camino.

Hasta que dejó de ser imposible ignorarla.

Abrirme a la música ha sido un ejercicio espiritual, de confianza, de gratitud.”

No como revelación inmediata, sino como proceso.

Hay un momento que marca un giro

Un día me miré en el espejo y me dije: ‘ya soy cantante’… y después vino otra pregunta: ¿y ahora qué?”

No hay dramatismo en la escena. Hay una toma de conciencia.

A partir de ahí, el trabajo se vuelve más concreto: sostener, afinar, seguir.

Antes de la escena

Antes del escenario, hay una vida que no siempre se nombra.

En el relato de Iraíz Oviedo aparecen imágenes que no tienen que ver con la música entendida como espectáculo, sino con lo cotidiano: la casa, los recorridos, los vínculos, los espacios donde una sensibilidad se va formando sin anunciarse.

Hay también una conciencia muy clara de origen.

Mi tejido emocional se construyó desde una buena fiesta familiar, el estadio, de las barras colegiales…”

En esa mezcla —entre lo íntimo y lo colectivo— se fue dibujando una manera de estar en el mundo. No desde una idea abstracta, sino desde experiencias concretas: el barrio, la escuela, la calle, los momentos que marcan sin pedir permiso.

Hay recuerdos que regresan con fuerza.

Las canciones cantadas en casa.

Las voces de sus padres.

Los sonidos de una ciudad que también educa.

Y en medio de todo eso, una niña que parecía mirar las cosas de otra manera.

“La gente se sorprendía con mis comentarios de niña vieja…”

No como rareza, sino como una forma temprana de conexión.

Una sensibilidad que no separaba lo cotidiano de algo más amplio.

Que encontraba en lo inmediato una puerta hacia otra dimensión.

Iraíz Oviedo. Foto cortesía

Lo que queda en la voz

Cuando Iraíz habla de su manera de cantar, no empieza por la técnica.

Habla de historia.

Siento que la voz es un instrumento que se afina desde la historia personal.”

En esa historia están los sonidos de su casa, las canciones que acompañaban la vida diaria, las voces cercanas cantando sin escenario.

La cuna no miente.”

También están los otros registros.

Los de la calle.

Los de una época.

Para mí es imposible deslindarme del territorio y de la historia colectiva.”

Un país presente

Su relación con la música está atravesada por una experiencia concreta del Ecuador.

No desde la idealización, sino desde lo vivido: la familia, la ciudad, la tensión, la celebración.

“No alcanzamos a entender este gran tejido que somos.”

La frase no aparece como consigna, sino como observación.

Hay signos visibles de identidad, pero no siempre una comprensión profunda de lo que implican.

El otro… son historias que no llegan a dolernos como propias.”

Desde ahí, la música se abre a otras preguntas.

 

Entre lo heredado y lo que viene

La música popular ecuatoriana ocupa un lugar importante, pero no siempre se proyecta con claridad hacia el presente.

Se recuerda.

Se respeta.

Pero también hay un vacío.

Hay un montón de artistas que insisten en reconocer las raíces para hacerle sonar al futuro.”

En ese espacio se mueve su trabajo.

Sin negar lo anterior, pero tampoco repitiéndolo.

Creo que es interesante correr el riesgo.”

Sostener una práctica

En su manera de entender el arte aparece una idea constante: sostener.

No desde la obligación, sino desde una decisión consciente.

No podemos permitirnos el proceso de involución afectiva e intelectual que parece gobernarnos.”

Frente a eso, la práctica artística se vuelve un lugar posible.

Si el arte es una salida en medio de esta locura, pues practicarla con devota militancia.”

Tinta Bohemia

En Tinta Bohemia, ese recorrido toma forma.

No como cierre, sino como parte de un proceso que sigue en movimiento.

Ahí se cruzan la memoria, la escena, la música popular y una manera de acercarse al público sin distancia.

“Las canciones también buscan hacerse un espacio en este tiempo.”

El concierto propone una escala distinta: más cercana, más directa.

Un espacio donde lo importante no es el despliegue, sino la posibilidad de que la música ocurra en relación con quienes están ahí.

Hacia dónde

No hay una línea recta en el camino de Iraiz Oviedo

Hay desvíos.

Hay insistencias.

Hay momentos en los que todo parece tener sentido… y otros en los que vuelve la pregunta.

No como duda débil, sino como una forma de mantenerse en movimiento.

Tinta Bohemia aparece ahí: no como una respuesta, sino como un momento de concentración. Un punto donde varias capas —la memoria, la experiencia, el país, la escucha— se encuentran sin resolverse del todo.

Nada se cierra.

Nada queda dicho por completo.

Y quizá por eso, acercarse a su música no es solo escuchar una voz, sino entrar en un proceso que todavía está ocurriendo.

Un lugar donde las canciones no están terminadas, sino vivas.

Yo canto lo que he vivido.”

Y donde quien escucha también tiene que hacerse cargo de algo.

De quedarse.

De oír con atención.

De dejar que algo le pase.

Porque al final, lo que queda no es una conclusión.

E s una pregunta que sigue empujando desde adentro:¿a dónde voy?

María Augusta Tufiño Valdivieso : Locutora profesional con amplia experiencia en la difusión de contenidos culturales y artísticos Apasionada por la música ecuatoriana, las tradiciones populares y las expresiones que dan vida a nuestra identidad.Su voz acompaña historias, conecta generaciones y rescata la memoria sonora del país.

Más en : https://www.elapuntador.net/portal-escenico/mara-augusta-tufio-valdivieso

Que la vida lo reinvente… Carmen Elena Jijón

Que la vida lo reinvente… Carmen Elena Jijón