Elefantes corriendo por el mar. Carmen Elena Jijón
En esta adaptación de Margarita y el mar, se incluye a una abuela; no es Ruben Darío quien escribe aquí las rimas e incluso aparece en la dedicatoria que el autor incluye hacia el final del texto. Ella es un personaje de cuento que conserva las formas de su arquetipo y, por momentos, deja que otros deseos se cuelen. Hay algo en su interior que no calza en ese mundo ceremonioso y que reconoce en su nieta. La niña resulta lo suficientemente curiosidad para acercarse al entorno que la rodea, sin que su pequeña corona la detenga. Margarita se interesa por las aves y, como ellas, seguramente desea volar. Algo brilla en su pecho: no es solo un prendedor, son ganas de hacer algo más, que cortar astros como adorno. En esta versión, ella va en busca de quien le relata historias, pues el poema nace así: Ruben Darío inventa un cuento de hadas para una niña y le dedica obra. Aquí, la pequeña va en busca de su abuela, para dejar, por parte de ambas, de lado una corona y aprender de la vida más que de los predecibles protocolos.
Margarita y el mar. Ana Nájera Erráez, Maya Villacreses Kingman
El montaje marca un nexo entre las niñas que lo miran y la voz de quién les inspiró a romper una que otra regla para ser más felices. Esta Margarita no es una princesa que disfrute serlo, sino una niña con intereses poco predecibles a la que, seguramente, le gustaría seguir los cuatrocientos elefantes que desfilan por la orilla del mar, más que mirarlos de lejos. Seguro a quien lleva a sus hijos a ver esta obra, le gustará recordar la voz de quien le contaba cuentos, e imaginar cómo se mezcla con su propia melodía al contarlos a los pequeños.
Ahí se dibuja una nueva Margarita con zapatillas aladas, como los pájaros sobre los que lee. Ella viaja hasta encontrarse en sombras con su abuela y vuelve lista para seguir escapando de todo lo que le quieran imponer.
Margarita y el mar. Ana Nájera Erráez, Ana Paula Peña, Maya Villacreses Kingman
En el marco de un discurso de princesas que no quieren tronos y relecturas que parecen estar vigente con fuerza (o de moda), Margarita recarga energías buscando a su abuela. Talvez podría seguir viéndola en los telones blancos, ya sin proyecciones que se quedan ahí ¿Por qué no vestirlos también de cielo si se quiere volar o de mar si se quiere cuestionar el vaivén de un discurso? Son preguntas que el escenario puede dejar.
Ficha técnica
Obra: Margarita Y el Mar
Idea original y dirección artística: Ana Nájera Erráez
Actuación y creación colectiva:
Ana Nájera Erráez,
Ana Paula Peña, Maya Villacreses Kingman
Dirección Escénica: Silvia Brito
Dirección de actrices: Maya Villacreses Kingman
Creación: Claudia Roggiero
Asistencia de dramaturgia: Aaron Zamora
Producción: Enredo Teatro y Tierra de Fuego Teatro (MÉX)
Asistencia de producción: Camila Aulestia Calero,
Sofía Soria y Javier Ordóñez
Comunicación: Agencia Oui
Diseño escenográfico: Valeria Paulino
Arte y utileria : Ana Nájera Erráez y Dana Torres
Vestuario: Ana Nájera Erráez y David Castillo
Fotografía: Vanessa Terán Collantes y Marcelo Echeverría Morán
Dirección técnica y diseño de iluminación: Pablo López
Diseño sonoro: Silvia Brito
Producción autovisual: Christian Obando,
Marcelo Echeverría Morán y Camila Aulestia Calero
Carmen Elena Jijón: Cuenta con estudios en Literatura, Educación, Gestión Cultural y un doctorado en Artes: Investigación y Producción, otorgado por la Universidad Politécnica de Valencia, centrado en teatro y dramaturgia.
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