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Exquisito y grotesco cadáver  (Una lectura de MIASMA o el banquete de los impunes). Carmen Elena Jijón

M’IASMA [μίασμα] - o el banquete de los impunes. Foto Camila Encalada

Exquisito y grotesco cadáver (Una lectura de MIASMA o el banquete de los impunes). Carmen Elena Jijón

MIASMA (o el banquete de los impunes), creación colectiva del centro Deus Ex Machina, puede leerse como una puesta en práctica de la idea meyerholdiana del grotesco. No exclusivamente porque ilustre una teoría, sino porque su materia misma nace de un choque: el director entregó a los actores libros de distintos géneros y ellos, durante un proceso de diez meses, convirtieron esas voces en una fábula de abuso de poder hecha de televisión, fiestas, cocina, alcohol y chismes domésticos. Lo elevado entra en escena por la boca de los de a pie, dioses de farándula y príncipes ridículos; lo cotidiano se vuelve el terreno donde la crueldad se reproduce. A ello se sumó un segundo nivel que no está en el texto inédito, sino en el estreno: mediante la actuación y la construcción de los personajes, el montaje aludió a líderes tristemente sonados que cuestionan esa definición. Un par (o quizás más) afirmaciones de Meyerhold parecen articular ese encuentro.

M’IASMA [μίασμα] - o el banquete de los impunes. Foto Camila Encalada

“El grotesco no conoce sólo lo alto o sólo lo bajo, sino que mezcla el contraste, creando conscientemente agudas contradicciones y jugando tan solo con su originalidad” (Meyerhold, p. 194).

La obra hace de esta mezcla su método. William, “poeta de pocos vuelos”, pronuncia versos de resonancia romántica —“Amor no busca agradarse a sí mismo […] Construye un Cielo en desesperación del Infierno”— tirado en el suelo, después de maullar ante Daisy y antes de ser sacado de escena por el cuello. Wendy, en su presentación de debutante, recita un monólogo de soledad cósmica que remite al teatro de Chéjov: “Soy una mujer sola. Una vez cada cien años abro los labios para hablar” y la respuesta del príncipe es: “Sin el mínimo de gracia necesaria”. Las criadas, a las que la obra bautiza Caquitos, citan a Marx atribuyéndolo a Descartes y discuten metafísica mientras limpian el templo o esconden a una criatura en un barril.

El contraste no es un accidente del collage, sino un principio de construcción consciente: la cita culta no se presenta como autoridad, sino como un traje que no le queda bien a quien lo lleva. Así, la cultura funciona como prestigio y como artificio. Las criadas son los “espíritus cultivados” frente a “las tinieblas de la superstición” de Petra, pero su ilustración no las libra de reproducir, al final, la misma lógica de dominio.

M’IASMA [μίασμα] - o el banquete de los impunes. Foto Camila Encalada

 En este registro se inscriben también las alusiones sexuales y la crítica a la mojigatería. La Reina, figura del recato, recibe como “regalo perfecto para esa vieja mojigata” una muñeca inflable que la lleva al éxtasis entre cantos del Réquiem de Mozart: lo sagrado musical y lo obsceno ocupan el mismo instante. Petra, por su parte, reza “cada noche” a la infinita bondad divina mientras negocia el cuerpo de sus hijas: “Nosotras guardamos las cosas sagradas junto a los adornos del demonio”. La mojigatería aparece, entonces, no como exceso de pudor, sino como la forma respetable que encubre el comercio del deseo, en una ciudad que sabe de lo que el teatro así presenta.“La disonancia llevada hasta lo armoniosamente bello será la superación de la vida cotidiana en la misma vida cotidiana”  (Meyerhold, p. 199).

El montaje puede también evocar otra cita. La sinopsis advierte que “la caída de la tiranía no nace de una genuina empatía social, sino de una venganza calculada y el hambre individual de gloria”. Y así ocurre: el Batallón Liberador se organiza con asambleas, mociones y votaciones, pero elige como cebo a Petra, la madre que vendía a sus hijas, y la disputa posterior por el trono revela lo que la retórica ocultaba. Cantarel proclama “El pueblo quiere el poder y yo soy el pueblo”. Masha replica “Y yo soy la madre patria”, título que antes pertenecía a Mami (y que pesa a todo el que lo recibe). William argumenta que nadie es más apto para el trono que “quien ya lo ha hecho antes”. El lenguaje de la emancipación termina dando paso en espirales constantes al poder derrocado.

M’IASMA [μίασμα] - o el banquete de los impunes. Foto Camila Encalada

 

Aquí entra la política pueblerina. El texto no menciona a nadie más allá de su real tamaño, la alusión se construyó en escena, mediante la interpretación de los personajes. Lo que la letra sí proporciona es el marco en el que esa alusión adquiere sentido: la ciudad convertida en “un pantano, lleno de burócratas, corruptos y mediocres”, los liberadores que se reparten el poder apenas cae el tirano y la cómplice que se lava las manos.

El final apela a la fórmula de Meyerhold casi al pie de la letra. Tras el banquete de sangre, Mami calla a todos con una sonrisa y pronuncia la fórmula litúrgica: «La paz sea con vosotros». Todos responden «Y con tu espíritu» y se abrazan. La putrefacción se perfuma…y esa armonía es el retorno del orden anterior, la belleza de las estampas, en realidad, es una acusación.

Ficha técnica

Actuan:
Tania Salgado
Younes Mezaache
Adrián Páliz
Sabina Jarrín
Milagros Altamirano
Estefania Aslalema
Pamela León
María Belén Bonilla
Diego David Córdova
Merci Lema G
Emilia Zamora
Karina Pasquel
Jessica Gutiérrez
Julia Lozada
Andrea Villa

Musica: Felipe Lizarzaburu
Emilio Gallo

Coreografía: Florencia Zarate

Dirección: Sebastián Cattán

Diseño de escenografía, vestuario, maquillaje e iluminación: Deus Ex Machina

Técnica de luces: Sam Bravo  

Lugar: Teatro de la Compañía Naciona de Danza

Fuente: Meyerhold, El grotesco como forma escénica, 2008, en el libro Meyerhold: textos teóricos.

 Carmen Elena Jijón: Cuenta con estudios en Literatura, Educación, Gestión Cultural y un doctorado en Artes: Investigación y Producción, otorgado por la Universidad Politécnica de Valencia, centrado en teatro y dramaturgia.

Más en: https://www.elapuntador.net/portal-escenico/carmen-elena-jijn?rq=Carmen%20el

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