Todas las veces que te vi morir l Genoveva Mora Toral
Pavel Hernández, un dramaturgo joven que viene de la Universidad de las Artes es el autor de este potente texto, que se forjó en la primera Residencia de Dramaturgia del Teatro Sucre el 2024. Una obra que habla desde una realidad que nos concierne; pero como bien sabemos, no es el tema en sí mismo el detonador de una dramaturgia escénica, que en este caso se construye, igualmente, desde la mirada de Hernández, cuestión bastante delicada porque exige una especie de alejamiento de su propia pluma y colocarse en una perspectiva más amplia, ajena su personal ‘dibujo’ de la obra; cosa que lo consigue gracias a un elenco harto potente.
Lo repito a menudo, los títulos son elocuentes, pero Todas las veces que te vi morir, además de poético, o por la misma razón, resuena; de repetirlo empieza a crecer una nostalgia enorme, las palabras se expanden y cobran peso, el de la desolación y la valentía.
Siento que entre los logros de esta puesta en escena está el trabajo actoral, que consigue crear una atmósfera repleta de vida y muerte, atravesada por la esperanza y también la negación; ocupada por personajes que nos atrapan, y ¡ojo! son una familia golpeada por la tragedia, pero compuesta de seres comunes y corrientes, y por eso mismo el acierto de convertirse en única. El padre desbordado, la madre horrible, el hijo idealista los podemos ver a diario, pero Daniel, Victoria y Simón, son sustantivos propios. Y, por añadidura y acierto, está ese personaje neutro, la ‘didascalia’ -Daniela Delgado R.-describe, y desde esa voz ajena y al tiempo presente, acentúa la composición de las cosas y acciones que en esa casa acontecen.
Cristina Marchán, Diego Cerda
“Y Dios puso a Abraham a prueba y le dijo: toma tu hijo, tú único hijo, el que amas, Isaac; ve con él al país de Morija, y allí ofrécelo en holocausto sobre una de las montañas que te diré”[1]
Victoria -Cristina Marchán- es el centro, como casi toda madre, en donde confluye la acción y el drama, porque a través de ella se teje el discurso plural, el subtexto, y toda la complejidad de los sueños, el trabajo, la frustración; la implicación y el amor incondicional. Ella ha compartido con Simón su filosofía de vida, fantasías e ilusiones. No, ella no lo envió al sacrificio, lo hizo consciente de la realidad, le mostró también la línea de fuga, pero él eligió la suya.
Diego Cerda, Diego Luna y Cristina Marchán
El padre -Diego Luna- es el retrato del hombre frágil, de mirada plana, incapaz de lidiar con lo cotidiano, menos entender la sensibilidad del hijo y su madre. Diego Cerda, el hijo que desaparece, la víctima, y también la luz y voz de la rebeldía, la esperanza truncada, dramatúrgicamente es el personaje que eleva la energía a una instancia lúdica.
El juego temporal en una obra resulta, casi siempre, atractivo y complejo, más aún cuando se lo tiene que vivir escénicamente. Todo el tiempo que te vi morir, en su título lo anticipa, porque ver morir se da en un solo y único momento, pero este ir y venir de la tragedia reafirma la capacidad de escape y simultáneamente la imposibilidad de aceptar la muerte, y esa huida se multiplica porque, brutalmente, la desaparición es como morir cada día. No obstante, toda esta complejidad está captada en carne, tiempo, espacio y voz.
Daniela Delgado R., Diego Cerda, Diego Luna y Cristina Marchán
Hay un aspecto preponderante de esta puesta en escena y es el contraste entre una escenografía ‘acartonada’, como la voz de la didascalia; rígida y frágil en su estructura, y, sin embargo, capaz de sostener el vertiginoso fluir de sensaciones, como que toda esa fuerza sensorial chocara contra la superficie plana, como el afuera, y en efecto búmeran nos impactara a quienes espectamos, porque sin saberlo nos hemos inmiscuido en ese torbellino de desconciertos; motivo suficiente para afirmar que esta obra conmueve tremendamente.
Ficha técnica:
Dramaturgia y Dirección: Pavel Hernández
Actuación: Daniela Delgado R., Diego Cerda, Diego Luna y Cristina Marchán
Asistencia de Dirección: Jolaho Crespo Cueva
Producción: Alejandra Fernández
Diseño de luces: Katerina Velásquez
Diseño de vestuario: Tamara Guiñansaca (LaTam)
Diseño sonoro: Elaine Silva Solís
Diseño escenográfico: Daniel Mena
Edición: Camilo Aguirre
Estrenada el 28 de febrero,2026 en Teatro Variedades.
[1] Temor y temblor, Sören Kierkegaard, Ed. Losada, 1991
Genoveva Mora Toral: Crítica e investigadora de Artes escénicas, Directora de la Revista El Apuntador
Más en: https://www.elapuntador.net/portal-escenico/genoveva-mora-toral-1?rq=GENOVEVA
